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MEDISAN 2004;8(3):4-12

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ARTÍCULOS ORIGINALES

¿Existe el empacho en Cuba? Textos históricos y etnográficos (1821-2004)

Dr. Roberto  Campos Navarro 1

RESUMEN

Se presentan los resultados de recientes investigaciones históricas y etnográficas sobre el tema del empacho en Cuba. En bibliotecas de La Habana, Santiago de Cuba y Ciudad de México se ha encontrado una abundante y rica información al respecto, en documentos de los siglos XIX y XX, así como terapias muy específicas que continúan realizándose en toda la Isla. La mayoría de los textos recopilados se limita a describir profesional y popularmente terapéuticas para eliminar el empacho, más que a brindar información referida a la causalidad, el cuadro clínico y la epidemiología de este trastorno.  Cabe mencionar que aparecen tratamientos descritos por médicos -- en especial homeópatas --, botánicos, farmacéuticos, varios folcloristas y escritores, de donde se infiere  que es cierta  la existencia del empacho a partir de la documentación histórica y de las propias vivencias cotidianas del pueblo cubano. 

Descriptores: ENFERMEDADES GASTROINTESTINALES; MEDICINA TRADICIONAL; PLANTAS MEDICINALES/uso terapéutico.
Límite: HUMANO

----------------------- 

La pervivencia contemporánea del empacho en la isla de Cuba es tan común y corriente,  que toda la población adulta conversa sobre el tema con facilidad, extensión y profundidad. En Santiago de Cuba, un hombre me aseguró: “No hay cubano al que no le hayan pasado la mano. No hay nadie que no conozca del asunto” (Campos-Navarro R. Notas de trabajo de campo en Cuba, 2004). Un taxista habanero, rumbo a la Biblioteca Nacional, me confesó: “Mi madre sabe pasar la mano. ¡Imagínese! Mi esposa es médica, ahora está en Venezuela. Cuando mis hijos o yo nos enfermamos [de empacho], me dice: “Llévalos con mi suegra”. Y es que mi madre sabe sobar en la pierna hasta que se baja y se quita.”.  Según una bibliotecaria: “Eso se cura pasando la mano. Se soba una bola en la pierna hasta que desaparece o se soba el estómago. También sirve la menta americana, la manzanilla o bien el bicarbonato”. Un músico sonero que actúa en un restaurante céntrico de la capital cubana, me dijo: “¡Oye chico! Yo tengo un remedio fulminante para el empacho: cocimiento de [hojas de] algodón y menta. ¡Y rápido a evacuar! Me lo enseñó mi padre. 

Para los fines de este artículo se catalogó el empacho como un malestar o una enfermedad del aparato digestivo. Según el Diccionario de la Lengua Española, se trata de una indigestión de la comida. Como palabras equivalentes figuran: ahíto, crudeza estomacal, dispepsia, hartazgo estomacal, repleción gástrica y embarazo [gastrointestinal]  1

Es un trastorno que afecta particularmente a la población infantil, y por sus peculiares características clínicas y terapéuticas, en América Latina se le considera como un síndrome culturalmente delimitado, lo cual  quiere decir que es una enfermedad percibida, clasificada y tratada según claves culturales propias del grupo social en el que se origina  y reproduce. 2  

El empacho ocurre en poblaciones distribuidas desde El Caribe, México y Centroamérica y toda Sudamérica, hasta en comunidades de origen hispano asentadas en Canadá y Estados Unidos de Norteamérica. 3

MÉTODOS

Esta recopilación forma parte de una investigación más amplia sobre la presencia antigua y actual del empacho en América Latina. Durante 2 semanas del 2004, su autor revisó los  fondos bibliográficos y hemerográficos de la Biblioteca del Museo Histórico de las Ciencias Médicas “Carlos J. Finlay”, la Biblioteca Nacional “José Martí” y la Biblioteca “Elvira Cape”, las 2 primeras en La Habana y la tercera en Santiago de Cuba. 

Si bien toda la  información obtenida sobre el empacho no es exhaustiva, sí constituye una muestra representativa en términos históricos, geográficos, clínicos y multidisciplinarios.

Se hallaron 22 textos acerca del tema: 8 del siglo XIX, 13 del  XX y 1 del XXI, al navegar por  Internet. Algunos fueron editados en Europa, pero usados en la academia y práctica clínica locales, o en su defecto elaborados por facultativos extranjeros residentes en la Isla.  Abundan materiales provenientes del rico folclore médico cubano, sobre todo después del triunfo de  la Revolución (cuadro 1).

Cuadro  1.  Textos con referencia al empacho, producidos o utilizados en Cuba  (por año de edición, 1821-2004)

Año

Autor

Título, editor

1821

DJA.F y C

Prontuario medical y colección de los principales medicamentos que debe contener un botiquín…Imprenta de la Real Sociedad Económica, Barcelona

1851

Raspail FV

Manual de la salud para 1851 ó medicina y farmacia domésticas. Librería de Sanz, La  Habana.

1854

Chateusalins HB de

El vademecum de los hacendados cubanos o guía práctica para curar la mayor parte de las enfermedades. [s.n.], La Habana

1860

Bramón J

Opúsculo de medicina homeopática doméstica. Imprenta El Ferrocarril, Matanzas

1864

Grosourdy R

El médico botánico criollo. Flora médica y útil de las Antillas. Librería Brachet, París

1868

Callejas y Asencio W

Manual de homeopatía.  Imprenta de Espinal y Díaz. Santiago de Cuba

1881

Navarro y Villar JJ

Manual popular de medicina homeopática, Ravelo y Hermanos Editores, Santiago de Cuba

1900

Seguí DH

Ojeada sobre la flora médica y tóxica de Cuba. La Propaganda Literaria, La Habana

1928

Martínez-Moles M

Contribución al folklore.  Editora Cultural, La Habana

1931

Martínez-Moles M

Contribución al folklore  (tomo 3). Editora Cultural, La Habana

1936

Martínez-Martínez R

Oriente folklórico.  Imprenta Ros, Santiago de Cuba

1945

Roig y Mesa JT

Plantas medicinales, aromáticas o venenosas de Cuba. Ministerio de la Agricultura, La Habana

1962

Seoane Gallo J

Remedios y supersticiones en la provincia de Las Villas. Universidad Central de Las Villas, La Habana

1965

López Ojeda M

Remedios caseros de ayer. Islas, Santa Clara

1982

Feijoó S

Humor, fantasía y superstición en los remedios populares cubanos.   Signos, La Habana

1982

Carreras A

Remedios empíricos recogidos en la antigua provincia de Camagüey. Signos, La Habana

1982

Cabrera L

La medicina popular cubana. Revista de la Universidad de México, DF

1987

Castellanos I

El curanderismo en Cuba. El Militante Comunista, La Habana

1988

Seone Gallo J

El folclore médico de Cuba. Provincia de Camagüey. Editorial Ciencias Sociales, La Habana

1993

Martínez F

Creencias populares. Publicigraf, Santa Clara.

1995

Santiesteban  A

Uno y el mismo (Notas de folklore cubano…). Ediciones Unión, La Habana

2004

Puello A

Cubanerías. Notas de costumbres y humor cubanos <http //www.adpuello.com/cubanerias.htm>

Fuente: Información histórica 1821-2004, Cuba*

Desde el punto de vista geográfico, la documentación  recolectada contempla  desde el occidente (La Habana, Matanzas) y centro (Santa Clara, Sancti Spíritus, Camagüey) hasta el oriente del país (Santiago de Cuba).

Las principales descripciones clínicas del empacho corresponden a profesionales médicos (F.V. Raspail), 4 especialmente homeópatas, entre ellos: Honorato de Chateusalins 5  Joaquín Bramón, 6 Wenceslaos Callejas  7 y José Joaquín Navarro, 8 pues el desarrollo de la homeopatía cubana fue relevante durante el siglo XIX.

También existen contribuciones de un farmacéutico que solo se identifica con sus iniciales (D.J.A.F y C.), 9 varios botánicos (Renato Grosourdy,  10 Domingo Seguí, 11 Juan Tomás Roig, 12 múltiples folcloristas (Manuel Martínez-Moles,  13, 14 Ramón Martínez- Martínez,  15 José Seone Gallo, 16, 17 Samuel Feijóo,  18 Andrés Carreras, 19 Florentino Martínez, 20 Argelio Santiesteban 21), escritores (María López Ojeda, 22 Lydia Cabrera 23 y Andrés Puello 24) e incluso un interesante testimonio personal de un militante del Partido Comunista Cubano (Israel Castellanos). 25

Conviene puntualizar que la calidad y cantidad de lo publicado  es muy desigual, pues algunos autores han escrito 1 ó 2 párrafos sobre el tema, en contraste con la rica y extensa información obtenida por José Seone Gallo  17 en la provincia de Camagüey.

RESULTADOS

A.      Conceptos sobre empacho

En la segunda mitad del siglo XIX fue sinónimo de indigestión, dispepsia y embarazo gástrico; en todos los casos descrito como una alteración funcional del aparato digestivo, donde los alimentos no son aprovechados  por la inactividad del estómago.  5

En la pasada centuria,   los campesinos camagüeyanos insistían en que el empacho es una “mala digestión” que se agrava porque el alimento “no pasa”, “no baja”, “se queda (…), no se va”; e incluso que se trata de una “mala digestión encabronada, que no quiere bajar para el intestino”, “que se halla estancada y permanece 'jodiendo' en el estómago”.  17

B.      Causalidad 

La información histórica al respecto permitió conformar 4 grandes grupos  de causas potenciales de empacho, ordenadas de acuerdo con su frecuencia (cuadro 2): 

I.    Ingestión de alimentos indigestos

II.   Ingestión excesiva de alimentos

III.  Ingestión de alimentos insuficientemente cocidos

IV. Alteración e interrupción de la función digestiva

Cuadro  2.  Productos mencionados como causantes de empacho en Cuba  (1821-2004) (Anotados en orden  de frecuencia)

1

Fruta inmadura (también podrida, con “sazón pasmada”)

2

Carne de puerco

3

Ajonjolí

4

Arroz

5

Maíz, incluidas las “rositas de maíz”

6

Maní (cacahuate)

7

Agua

8

Coco

9

Melón

10

Mamey amarillo de Santo Domingo

11

Amasijo de pastelería

12

Mezclas nocivas: alimentos agrios y leche

Fuente *

En el primer grupo se incluyen  alimentos poco digeribles, o bien normales, pero consumidos en circunstancias especiales; acerca de ello, un habitante  de Camagüey detalló el “empacho de agua”, que se produce “cuando uno está muy sofocado y toma agua con mucha rapidez”. 17  Otro campesino expuso: “En una ocasión yo cogí un empacho malísimo de melón. Habían pasado tres días y yo me sentía la barriga llena de melón, eructando el sabor a cada momento…”  17

Cabe mencionar que según varias personas entrevistadas, esos alimentos indigeribles contribuyen a formar la denominada “bola o pelota del empacho” en el tracto gastrointestinal, que por lo general se adhiere a las paredes del tubo digestivo y provoca un tránsito intestinal lento, pesado e incluso con parcial o completo estancamiento.

El  segundo grupo contempla un excesivo consumo de alimentos, más grave aún  cuando se trata  de un mismo elemento;  sin embargo, el ejemplo por excelencia es la “gran comida cubana” de Nochebuena, ocasión en la cual se  consume  “lechón asado, arroz y frijoles negros, yuca con mojo, ensalada, plátanos, pollo, pescado, vino tinto y  vino blanco”.  24

En el tercer grupo figuran los alimentos poco  cocidos, inadecuadamente preparados y de mala calidad, o aquellos  que se ingieren cuando aún no ha concluido la digestión previa.  Una opinión femenina asevera que: “Cualquier alimento que se come en exceso produce el empacho, pero hay algunos que tienen predestinación como el ajonjolí, el maní y el arroz, cuando no están bien cocinados”.  17

En el cuarto y último grupo se altera o interrumpe la digestión por múltiples causas: eventos sorpresivos que asustan a las personas, práctica de ejercicios violentos, vivencia de fuertes emociones (disgustos, pesares, sufrimientos morales y otras), trabajo intelectual intenso o prolongado, consumo excesivo de bebidas alcohólicas, dietas severas, ingestión de comidas con apuro, mala digestión “pasmada”, abuso de placeres y uso de un corsé muy ajustado.  8 

C.      Aproximación epidemiológica 

De acuerdo con la  información puntual obtenida,  el empacho es un trastorno  común que afecta a todas las personas, pero predominantemente a los pequeños.   Chateusalins 5 apunta que: “Apenas se despecha a los niños, cuando ya las madres se apresuran a darles alimentos con tanta profusión o de tan mala calidad, que ocasionan los empachos o indigestiones”   A mediados del siglo XX, ese mismo autor sostenía que en las fincas cubanas representaba la segunda causa de muerte de sus empleados, por lo que: “Todo hacendado que quiera conservar a los criollitos, debe más bien procurar prevenir las indigestiones, que curarlas” .

Es interesante añadir lo relatado por una informante que vivió durante la Guerra de Independencia: “…se daban muchos casos de empacho, porque la gente alzada contra España tenía que comer de lo que hubiera, y a veces lo que había era fruta de monte, que muchos ni sabían si se podía comer ni si estaba en sazón.”  17 

D.      Cuadro clínico  

La presencia de un tumor abdominal, denominado popularmente como “bola” o “pelota” de empacho, es el signo más sobresaliente del cuadro clínico, seguido por  el dolor abdominal de tipo cólico,  cefalea, pérdida parcial o completa del apetito, náuseas y vómitos, diarrea (a veces con alimentos a medio digerir), sensación de fatiga, desgano y debilidad, fiebre (sobre todo cuando se prolongan las manifestaciones clínicas), eructos con olor a  huevo podrido, gases y ventosidades, así como malestar general (cuadro 3).

Ya en la segunda mitad del siglo XX, los campesinos trataban de distinguir empíricamente qué tipo de trastorno gastrointestinal se había producido.  He aquí una descripción representativa:

“La diferencia que hay entre un empacho y una mala digestión es que el empacho hace que se tranque en el estómago lo que hizo daño y forme una pelota. Hay dos clases de empacho, el benigno y el rabioso- El benigno es cuando no se forma la pelota (…) El rabioso es cuando se forma la pelota”  17

Otra manera de diagnosticar el empacho es mediante la técnica de la medida: “Tómese una cinta roja y mídase tres veces la distancia que hay entre el hueso de la parte inferior del codo y el dedo mayor de la mano, es decir, la punta, cortando la cinta por ese lugar. Dígasele al paciente que sostenga una de las puntas de la cinta sobre su ombligo y la otra llévese al extremo del brazo estirado. Si hay empacho, el brazo resultará más largo que la cinta, y  no lo hay en caso contrario”  18 

Cuadro 3. Signos y síntomas del empacho en Cuba (1821-2004)(Anotados en orden de frecuencia) 

1

Tumor abdominal  (“pelota” o “bola” del empacho) 12

2

Dolor abdominal   6

3

Cefalea 5

4

Pérdida de apetito  4

5

Náuseas  4

6

Vómitos  4

7

Diarrea   4

8

Debilidad, fatiga y desgano  4

9

Fiebre  3

10

Eructos 3

11

Ventosidades  3

12

Malestar general  3

Fuente *

E. Tratamiento  

Para tratar el empacho han venido utilizándose numerosos remedios, desde los más sencillos hasta los más complejos (cuadro 4): 

Cuadro  4. Tipos de tratamiento para el empacho en Cuba (1821-2004) 

1

Uso de plantas medicinales

2

Masajes en abdomen y extremidades

3

Remedios religiosos: oraciones, rezos, plegarias

4

Remedios diversos

5

Maniobras especiales: quebradura, medición del empacho y otras

6

Combinación de las anteriores

Fuente:*

·         Plantas medicinales: Se mencionan más de 20 productos herbarios para curar el empacho, pero  los 5 más comúnmente empleados son: el  anón, la manzanilla, la cebolla, el mamey colorado y la papa. Los 4 primeros en cocimiento y el último como emplasto. 

·         Masajes: “Pasar la mano” es la expresión cubana más escuchada para eliminar el empacho. Esta maniobra, que se realiza en el abdomen, persigue deshacer la “pelota de empacho” formada en su interior; pero resulta muy llamativo que también se soba cuando existen tumores ganglionares  en las  corvas y pantorrillas.  

·         Remedios religiosos: Las oraciones, rezos, plegarias, invocaciones y señales de la cruz en el cuerpo afligido son expresiones de la religiosidad popular en el campo de la curación física y espiritual. En esta  revisión se puso de relieve que son raros y aislados los casos en que dichos rituales se utilizan como remedios únicos, pues generalmente se combinan con  hierbas medicinales, manipulaciones y otros recursos terapéuticos.   

·         Remedios diversos: Aquí se agrupan desde los medicamentos homeopáticos (fundamentalmente  la pulsatilla) hasta los elementos simples (agua tibia, agua de mar, vino seco, aceite de comer, cenizas), extraños (el mercurio de los termómetros)  e incluso repugnantes (cocimiento de excremento blanco de perro o de las tiras de cuero que se emplean  en viejos zapatos y taburetes).   

·         Maniobras especiales: Son 3 las más usuales: “traquear” o “quebrar” el empacho, es decir, poner al enfermo boca abajo y estirarle la piel de la región paravertebral hasta escuchar un chasquido; “medir con una cinta”, que ya fue descrita  y no solo tiene una finalidad diagnóstica, sino también terapéutica;  así como “alzar” al enfermo y dejarlo caer parado 3  veces para que la “pelota del empacho” baje sin necesidad de sobarle.  

·          Combinatoria de remedios:  A este grupo correspondió el mayor número de casos descritos en la literatura médica cubana, pues la riqueza de combinaciones es enorme (cuadro 5). Muestra de ello lo constituye el presente ejemplo:  “En el campo donde mi madre nos crió, nos curaba todas las dolencias pasándonos la mano y dándonos cocimientos de yerbabuena, mientras iba diciendo en voz muy baja un rezo; si veía que la cura no adelantaba, nos daba un purgante al otro día”.  17 

Cuadro 5.  Recursos más empleados en el tratamiento combinado para el empacho en Cuba (1821-2004) 

1

 Masajes abdominales (“pasar la mano”)

2

Oraciones

3

Plantas medicinales

4

Purgante

5

Quebradura del empacho

6

Lavativa

Fuente: *

En  Santiago de Cuba, la  técnica de medición con cinta se acompaña invariablemente de una oración secreta que solo puede ser transmitida al mediodía de un Viernes Santo.

Por otra parte, la mayoría de los entrevistados por José Seone Gallo 17 en la provincia de Camagüey afirman que los tratamientos suelen ser tan eficaces, que se ablanda y disuelve la “pelota” del empacho, desciende por el intestino y en menos de una hora ya se está arrojando aquella masa pestilente. 

E.      Prevención 

 Con un profundo conocimiento de la vida cotidiana cubana, Chateusalins 5 indicaba que la prevención pasaba por la vigilancia estrecha de los niños criollos: “…se asegurará personalmente de cuáles son sus alimentos y cuáles sus cualidades; no permitirá que les den de comer sino a horas arregladas y, sobre todo no cargar sus débiles estómagos de frutas como mangos, aguacates, mameyes, etc., etc.”   

DISCUSIÓN 

La revisión de textos sobre el empacho desde el siglo XIX hasta la actualidad ha permitido explorar el conjunto de representaciones, saberes y prácticas concretas que giran alrededor de este trastorno; sin embargo, la mayor parte de los autores consultados tiende a describir tratamientos para combatirlo, más que a proporcionar datos relacionados con la causalidad, la epidemiología, el cuadro clínico y la prevención de este.

Las causas del empacho se asemejan a las informadas  en América Latina, sobre todo en cuanto a la ingestión  excesiva de alimentos; pero a diferencia de México y otros países, no se mencionan determinados  elementos que aunque son ingeridos, no se pueden digerir, tales como: papel, cabellos, hilos, chicles, hollejos de frutas y verduras, frecuentemente citados en la literatura mexicana sobre el tema.  3

Con respecto a la epidemiología, sorprende que el Dr.  H.B. de Chateusalins 5 –- tan experimentado en lo referente a las fincas cubanas —señalara que a mediados del siglo XIX, el empacho ocupaba el segundo lugar en la mortalidad de los criollos. Dato importante que se corresponde con los  hallazgos de otra investigación, 26 donde este era la novena causa de muerte general en pueblos cercanos a la Ciudad de México durante los años  1834 a 1867.  

Por otro lado, el empacho es un problema muy común en la infancia, sobre todo – según los médicos -- cuando ha cesado la lactancia materna y comenzado la ablactación irregular, caracterizada por la sobrecarga de alimentos.  Con independencia de ello, los datos disponibles en los textos cubanos han impedido elaborar un cuadro epidemiológico más amplio sobre la frecuencia  y distribución del empacho, en términos de diferenciación por edades, género, épocas del año y otras variables; pero puede afirmarse que su amplitud geográfica se extiende a todo lo largo y ancho del país.

Las manifestaciones clínicas no difieren de las encontradas  en otras partes de México y América Latina; sin embargo,  llama la atención con cuánto  énfasis la población cubana contemporánea se refiere a la  “pelota del empacho”, pues ni los autores nacionales  del siglo XIX ni las descripciones del trastorno en otras  latitudes americanas insisten tanto en la presencia de esa especie de tumor abdominal.

Acerca del  tratamiento debe acentuarse que a partir de 1850 comenzó a progresar notablemente la  homeopatía en Cuba, reflejada  en la abundante publicación de materiales  dirigidos no solo a los facultativos, sino a los  pobladores en general; sin duda alguna, las sencillas recetas  de Bramón, Callejas y Navarro influyeron en la sociedad cubana, especialmente durante las guerras, como bien asevera Fleitas   27 en su libro de historia, cuando apunta:"...la medicina homeopática fue el consuelo y paliativo de una población diezmada”.  27

Ninguno de los documentos recopilados del siglo XX fue  escrito por médicos, lo cual resulta interesante, pues revela  el desinterés de los académicos por el saber y las prácticas vernáculas, que se mantiene hasta nuestros días.

Asimismo, los folcloristas acopiadores de costumbres, tradiciones, creencias y supersticiones dan fe de la rica y variada gama de mecanismos populares para tratar el empacho, desde las simples fórmulas con hierbas medicinales hasta los complejos rituales donde lo empírico se  confunde con lo mágico-religioso.

Comentar y discutir cada una de las recetas excede los propósitos de este artículo,  pero se impone dejar constancia de 3 hechos:

a) El uso de las plegarias religiosas para combatir el empacho en Cuba es único en América y solo comparable con las oraciones recolectadas en Uruguay.

b) El tratamiento de la medida con cinta se asemeja al utilizado  en el cono sur americano, sobre todo en Argentina.

c) En los textos cubanos no aparecen referencias sobre medicamentos patentados para tratar ese trastorno, como que sí las hay, por ejemplo, en México.

Para finalizar, algunos escritores posrevolucionarios han tenido la genuina inquietud por describir y rescatar conocimientos y prácticas “médicas” habituales, que pudieran desaparecer en virtud del innegable avance y desarrollo de la biomedicina por todo el territorio isleño; sin embargo, solo lo  superficial se desvanece o adquiere nuevos significados, pues lo nuclear permanece inalterable.

Por todo lo anteriormente expuesto se concluye que el empacho sí aparece registrado en documentos cubanos del siglo XIX; que es posible su mención en otros todavía  no revisados, anteriores a esos,  y que los testimonios reunidos  durante la centuria del XX  y los albores de la actual garantizan  su continuidad en años venideros, por su profunda raigambre cultural. 

ABSTRACT 

Does Indigestion Exist in Cuba?  Historical and Ethnographical Texts (1821 - 2004)    

The results of recent historical and ethnographical investigations on the indigestion in Cuba are exposed. An extensive information in this regard and very specific therapies that continue being performed all over the Island have been found  in libraries of  Havana, Santiago de Cuba and Mexico City, in documents of the XIX and XX centuries. Most of the gathered texts just describe professional and popular therapies to eliminate the indigestion rather than to offer information referred to the etiology, clinical pattern and epidemiology of this condition.  It is worthy of mentioning those treatments described by doctors - especially homoeopathists - botanists, pharmacists, several folklorists and writers, by means of which it is concluded that the existence of the indigestion from the historical documentations and from the daily personal experience of the Cuban people is certain.   

Subject headings: GASTROINTESTINAL DISEASES; MEDICINE, TRADITIONAL; PLANTS, MEDICINAL/therapeutics use.
Limit:  HUMAN

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1.       Real Academia Española.  Diccionario de la Lengua española.  21 ed. Madrid, 1997.

2.       Zolla C, Del Bosque S, Tascón  A, Mellado V,  Maqueo C. Medicina tradicional y enfermedad. México, DF: Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social,1988:31.

3.       Campos-Navarro R (comp.) El empacho en la medicina mexicana. Antología (siglos XVI-XX). México, DF: Instituto Nacional Indigenista, 2000.

4.   Raspail FV. Manual de la salud para 1851 ó medicina y farmacia domésticas. La Habana: Librería de Sanz,1851:162-3.

5.       Chateusalins HB. El vademecum de los hacendados cubanos o guía práctica para curar la mayor parte de las enfermedades. La Habana: [s.n..],1854:99,100,224.

6.       Bramón J. El instructor. Opúsculo de medicina homeopática doméstica. Matanzas: Imprenta El Ferrocarril, 1860.

7.       Callejas y Asencio W. Manual de homeopatía. Santiago de Cuba: Imprenta de Espinal y Díaz, 1868.

8.       Navarro y Villar JJ. Manual popular de medicina homeopática. Santiago de Cuba: Ravelo y Hermanos Editores, 1881. 

9.       DJAF y C. Prontuario medical y colección de los principales medicamentos que debe contener un botiquín… Barcelona: Imprenta de la Real Sociedad Económica, 1821.

10.   Grosourdy R. El médico botánico criollo. Flora médica y útil de las Antillas. París: Librería Brachet, 1864.

11.   Seguí DH.  Ojeada sobre la flora médica y tóxica de Cuba. La Habana: La Propaganda Literaria, 1900.

12.   Roig y Mesa JT. Plantas medicinales, aromáticas  o venenosas de Cuba. La Habana: Ministerio de Agricultura, 1945.

13.    Martínez-Moles M. Contribución al folclore. Vocabulario espirituano, refranes, frases proverbiales, dichos y dicharachos usados en Sancti-Spíritus. La Habana: Editora Cultural, 1928.    

14.   ----. Contribución al folclore. Tradiciones, leyendas y anécdotas espirituanas. La Habana: Editora Cultural,1931

15.    Martínez Martínez R. Oriente folklórico. Santiago de Cuba: Imprenta Ros, 1936.

16.    Seone J. Remedios y supersticiones en la provincia de Las Villas. La Habana: Universidad Central de Las Villas,1962.

17.       ----.  El folclore médico de Cuba. Provincia de Camagüey. La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 1988:313-8; 320; 321; 327.

18.       Feijoó S. Humor, fantasía y superstición en los remedios populares cubanos. Signos 1982:96.

19.       Carreras A. Remedios empíricos recogidos en la antigua provincia de Camagüey. Signos, 1982.

20.       Martínez F. Creencias populares. Santa Clara: Publicigraf, 1993.

21.       Santiesteban A. Uno y el mismo. (Notas de folklore cubano…) La Habana: Ediciones Unión, 1995.

22.       López Ojeda M. Remedios caseros de ayer.  Islas 1965: 349-52.

23.       Cabrera L. La medicina popular cubana. Rev Univ Méx  1988;37(9):36-7.

24.        Puello A. Cubanerías. Notas de costumbres y humor cubanos [Biblioteca Virtual de la Salud] <http://www.adpuello.com/cubanerias.htm> [consulta: 5 mayo  2004].

25.       Castellanos I. El curanderismo en Cuba. El Militante Comunista 1987:82-90.

26.       Campos Navarro R, Viviere Visuet A. Mortalidad por empacho en el suroeste del Valle de México (1834-1867).Bol Med Hosp Infant Méx 2002: 59 (6):345-55.

27.       Fleitas Salazar CR. Medicina y sanidad en la historia de Santiago de Cuba (1515-1898). Santiago de Cuba: Ediciones Santiago, 2003.

Dr. Roberto Campos Navarro, Brasil nr 33, Centro Histórico, México, DF, CP 06020


 1 Médico con especialización en Medicina Familiar.  Máster y Doctor en Antropología Social.  Profesor y Coordinador de Investigación del Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO

Campos Navarro R.  ¿Existe el empacho en Cuba?  Textos históricos y etnográficos (1821 – 2004) [artículo en línea]. MEDISAN 2004;8(3). <http://bvs.sld.cu/revistas/san/vol8_3_04/san02304.htm> [consulta: fecha de acceso].

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