IN MEMORIAM

 

 

Melvis Cuspinera Manzanedo e Hidalguía Bandera Lavañino: bibliotecarias de corazón y oficio

 

Melvis Cuspinera Manzanedo e Hidalguía Bandera Lavañino: librarians of heart and profession

 

Lic. María Antonia Peña Sánchez

Licenciada en Información Cientificotécnica y Bibliotecología. Representante de la Sección de Historia de la Sociedad Cubana de Pediatría en el Capítulo de Santiago de Cuba. Miembro de la ASCUBI y SOCICT, Santiago de Cuba, Cuba.

 

 


 

 

Así fue publicada la triste noticia en el sitio de salud Infomed Santiago:

La frase del día: "Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío..." Alberto Cortez                                   

"El pasado 15 de septiembre de 2011, en horas de la mañana, falleció nuestra querida compañera Melvis Cuspinera Manzanedo, fundadora del Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba y quien estuvo a cargo, además, de la Biblioteca Médica Provincial por más de 30 años. Los que la conocimos, guardaremos en nuestra memoria su dulce voz y cálida sonrisa, unidas a su ejemplo de trabajadora abnegada.  Descansa en paz, querida amiga.  No olvidaremos jamás que ser bibliotecaria fue siempre un compromiso de amor para ti."

Graduada de Contabilidad en la antigua Escuela de Comercio y luego aprendiz de bibliotecaria, comenzó a trabajar en la mencionada institución en julio de 1971 y de allí se jubiló más de 3 décadas después, cuando ya su ejemplo había calado muy hondo en numerosas seguidoras de su oficio.

Fue la primera en muchos aspectos: la primera Secretaria General de la primera sección sindical creada en la institución en 1972, la primera profesora de su especialidad en el primer curso territorial de bibliotecarias de salud pública en esta ciudad, la primera dirigente administrativa de la Biblioteca Médica Provincial y la primera en haberse mantenido siempre en nuestros corazones, querida y respetada, como el primer día.

A los atributos de su imagen como mujer bonita, elegante, risueña y afable, se adicionaban otras cualidades: excelente trabajadora, fiel compañera, amante de los suyos y defensora ferviente de sus criterios.

En pocas palabras: fue y será eternamente para todos nosotros, una buena persona, honrada y tenaz, que amaba ilimitadamente su labor, moviéndose entre libros, revistas y tesis con la suavidad de la brisa y el celo constante de su custodia.

Nacida en Palmarito de Cauto, en un humilde hogar, fue bautizada con un nombre al que hizo honor con su nobleza de espíritu, su abnegación, su desprendimiento, su altruismo y su generosidad sin límites.

Realizó sus primeros estudios en su pueblo natal y más tarde se trasladó a Santiago de Cuba. Esta ciudad fue testigo de su quehacer en la lucha clandestina, de su incorporación al ejército de alfabetizadores "Conrado Benítez", de su afiliación como fundadora de las organizaciones política y de masas, de la Milicia Nacional Revolucionaria y de su encomiable labor en la Central de Trabajadores de Cuba.

A finales de la década del 60, cuando ni siquiera soñábamos con un sistema de información en salud, ya Bebita (como cariñosamente le decíamos) prestaba sus servicios como bibliotecaria de corazón y oficio en el Hospital Militar "Dr. Joaquín Castillo Duany", donde laboró hasta su jubilación. Sus cualidades de mujer ejemplar la hicieron acreedora del respeto, cariño y admiración de todos sus compañeros. Por su alto sentido de la responsabilidad, se ganó la plena confianza de sus superiores, por lo cual le asignaban difíciles tareas que requerían de su absoluta entrega. En múltiples ocasiones lideraba grupos de trabajo, a los que conducía como una verdadera profesora, porque enseñaba con su ejemplo. Todo esto sin abandonar sus funciones en la biblioteca, por lo que el sacrificio era aún mayor.

Dominaba el inglés a la perfección y era una excelente mecanógrafa; habilidades que ponía al servicio de sus usuarios, porque siempre decía con la infinita bondad que la caracterizaba, que los tenía que ayudar en todo cuanto estuviese a su alcance.

Sensible a todas las necesidades ajenas, se identificó siempre con el dolor de los que ingresaban a sus enfermos y en muchos casos los perdían.

¿Y qué decir como amiga? Porque para ella, como para Gabriela Mistral:

"Decir amistad es decir entendimiento cabal, confianza rápida y larga memoria; es decir, fidelidad".

Recordaremos siempre sus bellos ojos, la distinción de mujer hermosa, la gracia y simpatía de la típica cubana, dedicada incondicionalmente a los demás.

Por todas esas razones, más que despedirla con tristeza, le agradecemos por su vida ejemplar.

 

 

Recibido: 18 de octubre de 2011.
Aprobado: 19 de octubre de 2011.

 

 

Lic. María Antonia Peña Sánchez. Santiago de Cuba, Cuba.
Dirección electrónica: ina@medired.scu.sld.cu