Prof. Nicolás
Parisi López
Profesor Titular
Jefe del Grupo Nacional de Anestesiología y Reanimación
E-Mail: nparisi@infomed.sld.cu
Es frecuente que la joven
generación pregunte por la situación de la especialidad
tratando siempre de establecer un patrón de comparación;
pero se hace necesario mirar retrospectivamente para darnos cuenta de
cuanto hemos avanzado. En 1959, sólo existían en el país
seis plazas de residentes para la especialidad de Anestesiología
cuatro en el Hospital Calixto García y dos en el Hospital Reina
Mercedes, ambos universitarios. El régimen de residencia no tenía
profesores y estaba carente de programa. Solo se realizaba una estancia
de dos años. No se hablaba de clínica, cardiología
ni farmacología. No se hablaba de nuevas drogas y mucho menos
de monitorización. El futuro tendría siempre una base
económica... En 1960, quedaron en el país 75 "anestesiólogos"
ubicados en las principales capitales provinciales, en las que hoy existen
una Facultad de Medicina, con un programa de cuatro años, cuyos
cimientos descansan sobre bases sólidas. Hemos creado una especialidad
clínica instrumentada. Contamos con personal altamente calificados,
con un arsenal farmacológico tan de importación como de
producción nacional. Con equipamiento que se incrementa cada
vez mas y se renueva acorde con las posibilidades económicas
y sobretodo con personal con grades ansias de ser cada día mejores.
No debo dejar de señalar que nuestro crecimiento ha sido y es
horizontal y por lo tanto uniforme. No hemos construido vitrinas de
exhibición, por lo que todo se ha distribuido equitativamente.
Lo anterior se ha visto limitado por el bloqueo que se nos ha impuesto
y que ha frenado parcialmente nuestro desarrollo. No obstante, los que
tenemos el privilegio de conocer pasado y presente, sabemos cuanto hemos
avanzado y cuanto nos queda por andar. Teniendo en cuenta que las situaciones
en el mundo de la medicina son dinámicas y cambiantes, con nuevas
técnicas, nuevas drogas, nuevos equipo y con personas cada vez
mas capaces; pero que sin duda alguna logramos nuestros objetivos.