1 Trabajo presentado en el VI Congreso Latinoamericano y VII
Mundial de Medicina Social. Guadalajara, México, 1994.
2 Especialista de II Grado en Epidemiología. Profesora
Asistente de la Facultad de Salud Pública.
3 Especialista de II Grado en Epidemiología. Profesora
Auxiliar de la Facultad de Salud Pública.
4 Especialista de II Grado en Epidemiología. Profesor
Titular de la Facultad de Salud Pública.
Palabras clave: PROMOCION DE LA SALUD; EDUCACION CONTINUA; ESPECIALIDADES MEDICAS; HIGIENE; EPIDEMIOLOGIA; CUBA.
Es en noviembre de 1986, en la Primera Conferencia Internacional sobre la Promoción de Salud celebrada en Canadá, cuando se da el paso definitivo para plantear la doctrina de la estrategia de la promoción de la salud -contenida en la llamada "Carta de Otawa"-, adoptada luego en la XXIII Conferencia Sanitaria Panamericana en 1990 como una de las orientaciones estratégicas para el trabajo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el cuadrienio 1991-1994.1
El desafío ha estado siempre en el paso a la acción y, mas aún, en la preparación del sector de la salud para dicha acción. En la Carta de Otawa se definen 5 áreas operacionales para la instrumentación de la estrategia:2
- Construir una política pública.
- Crear ambientes de soporte social.
- Fortalecer la acción comunitaria.
- Desarrollar las habilidades del personal.
- Reorientar los servicios de salud.
Las estrategias y programas de promoción de la salud deben adaptarse a las necesidades locales y a las posibilidades específicas de cada país y región, y tener en cuenta los diversos sistemas sociales, culturales y económicos.
La reorientación de los servicios de salud, una de las más importantes áreas operacionales, exige que se preste mayor atención a la investigación sanitaria, así como a los cambios en la educación y la formación profesional. Esto necesariamente ha de producir un cambio de actitud y de organización de los servicios sanitarios, de forma que giren en torno a las necesidades integrales del individuo.2 El desarrollo de la reorientación en la formación de los recursos humanos se hace más urgente ante los enfoques de salud pública compatibles con la promoción de la salud.
En Cuba el plan de estudios de Higiene y Epidemiología tiene como objetivo formar especialistas cuya preparación científica y capacidad analítica contribuyan a obtener un mayor nivel de salud en la comunidad.
El eje principal de integración lo constituye la investigación y se fundamenta en el estudio de la situación de salud y sus factores condicionantes, el control del medio ambiente, el enfoque de riesgo y los estudios causales, la vigilancia epidemiológica y la evaluación de programas, servicios y tecnologías, así como su impacto sobre la situación de salud, contenidos que deben constituir las bases para ejecutar las actividades de promoción de salud y las medidas de prevención a corto, mediano y largo plazo.
En el transcurso de 3 años de estudios se logra una progresiva profundización del conocimiento y el perfeccionamiento de habilidades. El sistema fundamental de enseñanza es el modular, y en todo momento se logra que la información se complemente con la práctica y con una mayor integración del futuro especialista a los servicios. En este sentido se destaca el tema de la promoción de salud por su permanencia a lo largo de los 3 años.
La asimilación de los aspectos contenidos en el módulo "factores que intervienen en el estado de salud de la población" evidencian la importancia de los aspectos relativos fundamentalmente a la base socioeconómica y las determinantes estilo de vida e interrelación hombre-ambiente, para la comprensión de las acciones de promoción de la salud necesarios y posibles de llevar a cabo.
En el módulo "intervención" se desarrollan las funciones de la salud pública: promoción, protección, curación y rehabilitación, así como la prevención, vista ésta como un enfoque y con sus 3 niveles de aplicación de medidas. La secuencia lógica lleva a analizar las limitaciones actuales de los modelos organizativos de la salud pública en un enfoque eminentemente curativo y se discuten las limitaciones, ventajas y desventajas de la prevención primaria vs. la secundaria y la terciaria.
Por la importancia de la educación para la salud en los aspectos de promoción dentro de las estrategias de intervención se ha considerado una parte importante del tiempo modular para profundizar en cuestiones específicas como son el proceso de formación de actitudes, habilidades y costumbres, el proceso de comunicación y su relación con la modificación de actitudes, el diagnóstico educativo, las técnicas educativas individuales y grupales y la organización de la estrategia educativa dentro de la estrategia de intervención.
Una enseñanza activa, basada fundamentalmente en análisis de documentos teóricos y programáticos de la OPS/OMS e informes de conferencias internacionales al respecto, hacen comprender la significación de la salud como concepto positivo y la importancia creciente de su promoción. Se estudian las características de la salud positiva y de su promoción, que fundamentan su enfoque multisectorial.
Como salida integradora de este primer año, el estudiante realiza en forma práctica el análisis integral de la situación de salud de un área, con el objetivo de irse relacionando con el ámbito comunitario y adquirir habilidades que le posibiliten luego definir prioridades e identificar los componentes básicos de un plan de intervención.
El segundo año está dirigido al estudio de los riesgos a los cuales está sometida la comunidad en general y los diferentes grupos específicos de la población en particular, así como sus consecuencias, actividades de promoción y medidas de prevención y control.3
Este segundo año se desarrolla en 4 módulos, donde el estudiante logra una clara comprensión de la génesis y con- secuencias para la salud de un conjunto de factores de riesgo -sociales, físicos, químicos y biológicos- y sus combinaciones, lo cual le permite analizar y conocer las acciones posibles de promoción de la salud y el basamento científico en que se apoyan.
Es en esta área de enseñanza donde el estudiante adquiere habilidades para definir, sobre bases científicas, estrategias de intervención para pevenir o eliminar dichos factores de riesgo, basadas en enfoques de acción individual y comunitaria, así como las vías para integrar en estas estrategias a las distintas instituciones y sectores de la sociedad que garantizarán el logro de los objetivos de la intervención.
Formas de enseñanza como las discusiones de grupo, seminarios y prácticas permiten que el estudiante se familiarice con situaciones problémicas, ideadas en el plan docente, dirigidas a reforzar los conocimientos teóricos y ejercitar habilidades prácticas.
El tercer año está diseñado para que el estudiante aplique y consolide los conocimientos teoricoprácticos adquiridos en los primeros años mediante estancias en diferentes unidades del Sistema Nacional de Salud.
El estudiante logra aplicar aquí los conocimientos adquiridos en promoción de la salud y prevención ante situaciones de desastres naturales y antropogénicos, en un módulo que tiene una duración de 3 semanas y que concluye con un ejercicio de campo. La discusión de materiales docentes y bibliografía recibida de la Oficina Sanitaria Panamericana, permiten ampliar los conocimientos a partir de las experiencias de otros países en esta materia.
Al participar en la estancia en centros de Higiene y Epidemiología, el estudiante analiza las actividades de promoción de la salud y prevención mediante la evaluación de un programa de salud, y entrega, como tarea final de dicha estancia, una discusión sobre los resultados de la aplicación de dicho programa en el medio social estudiado.
Paralelamente a este ejercicio, el estudiante revisa las acciones encaminadas a la consecución de la meta "salud para todos en el año 2000" que cada centro municipal de salud del país tiene planificado, principalmente las relacionadas con la promoción de la salud.
La impartición de clases a estudiantes de Medicina, médicos y otros sobre temas de promoción de la salud y prevención, forma parte del contenido docente de esta área, lo cual permite al estudiante enfrentar los conocimientos adquiridos a experiencias y enfoques distintos y favorece su profundización teoricopráctica en los contenidos.
Para promover la salud se debe ir más allá de su mero "cuidado", y en la formación del nuevo especialista de Higiene y Epidemiología se parte de una concepción del plan de estudios que posibilita la adquisición de técnicas para hacer más eficiente la comunicación y movilización de la comunidad.
El futuro especialista desde el primer año, realiza como práctica un diagnóstico de la situación de salud a nivel de un área de salud, donde desarrolla los aspectos relacionados con la caracterización del estado de salud de la población mediante la búsqueda activa de indicadores, interrelacionándolos a fin de establecer los problemas de salud-enfermedad de la comunidad estudiada y sus causales, definir prioridades, necesidades de investigaciones complementarias -descriptivas, analíticas o experimentales- y diseñar un plan de intervención que modifique favorablemente la situación de salud evidenciada. Este plan de intervención destaca las acciones de promoción de la salud factibles con un carácter creador e innovador. Se analizan también los mecanismos operativos, ramales e intersectoriales que permitan su ejecución y posterior evaluación.
En el segundo año continúa de forma progresiva y sistemática el desarrollo de habilidades a partir de prácticas en la comunidad, centros laborales o educacionales, entre las que vale la pena mencionar las intervenciones relacionadas con los cambios de comportamiento -hábito de fumar en centros escolares y el alcoholismo-.
La práctica final de cada módulo tiene como propósito reforzar estas habilidades, fundamentalmente en la definición e implementación de estrategias de intervención a nivel poblacional, que se apoyan en políticas públicas tanto de nivel nacional como local.
Al final del curso vuelve a la comunidad, pero tomando como escenario el municipio, para integrar todos los conocimientos -teóricos y prácticos- adquiridos durante éste con una mayor profundización y una mejor disposición en la definición de prioridades en el análisis de la situación de la salud.
En la Carta de Otawa se enuncia muy certeramente que para elaborar una política pública sana es necesario partir de un medio ambiente favorable, por lo que la protección de los recursos naturales debe constituir un objetivo fundamental dentro de las prioridades de toda estrategia de promoción de la salud. Concebida como actividad teoricopráctica sistemática dentro del módulo de "desastres naturales y antropogénicos", en el tercer año el estudiante desarrolla ejercicios de simulación, así como se enfrenta a situaciones problémicas reales o ficticias, con el fin de entrenarlo en la búsqueda de soluciones ajustadas a las características del desastre en sí, pero también a las condiciones materiales y culturales presentes en el escenario donde se produce.
La formación en promoción de la salud constituye actualmente uno de los pilares básicos en la preparación de los recursos humanos destinados al logro de las metas del plan de acción propuesto por la OPS para el año 2000.
Innumerables hechos muestran que el especialista formado ha podido ofre- cer respuestas útiles previendo o contrarrestando desastres naturales y antropogénicos -casos conocidos de huracanes, sequías o incendios- pero también ha contribuido a obtener una cultura de salud superior en la población cubana, contando para ello con el apoyo material y las políticas del Estado.
Key words: HEALTH PROMOTION; EDUCATION, CONTINUING; SPECIALTIES, MEDICAL; HYGIENE; EPIDEMIOLOGY; CUBA.
Dra. Victoria I. Perdomo. Facultad de Salud Pública. Calle 146 # 2504 entre 25 y 31. Playa, Ciudad de La Habana, Cuba.