Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana
La mayoría de los análisis sobre los efectos y las propuestas
para enfrentar los problemas del crecimiento de la población, suelen
encontrarse en el campo de la demografía, la salud pública y la
economía, pero escasean en el dominio de la ética. En este trabajo
se ha escogido realizar las reflexiones desde el campo de la ética, por
permitir un análisis más abarcador y poder valorar las implicaciones
colectivas, individuales, biológicas, psicológicas y morales de
los planteamientos de las demás disciplinas.
Las dimensiones que han tomado los problemas derivados del crecimiento de la
población, constituyen el primer indicador de que la respuesta de los
gobiernos y los logros obtenidos hasta el final de siglo no se corresponden
con los esfuerzos y buenas intenciones de los que buscan solución a estos
problemas. Según informe del FNUAP,1
en octubre del 99 la población del planeta debió alcanzar la cifra
de 6 000 millones de personas y se incrementa a razón de 78 millones
por año, y en un informe sobre desarrollo humano del PNUD2
se reconoce que la pobreza humana afecta a una cuarta parte de la población
del mundo en desarrollo y la pobreza de ingreso afecta a un tercio. Como es
evidente la magnitud del problema lo ha convertido, además de en una
emergencia, en un problema moral.
En esta conferencia se reconoce el papel de los determinantes económicos de base y se analizan las peculiaridades que va tomando en diferentes sociedades al evolucionar en interacción con los contextos formados por el lugar, la época y el desarrollo de su cultura, bajo el influjo de la idiosincrasia de sus ciudadanos, así como la inevitable y constante interacción con el resto de las sociedades. Todo esto nos permite entender que el crecimiento poblacional no depende sólo de variables biológicas o de voluntades individuales, sino que está siendo modelado constantemente por el acontecer economicosocial, por fenómenos ocasionales como guerras, epidemias, conquistas, crisis económicas o hasta el ensayo secreto de una nueva sustancia esterilizante en una comunidad.
Razonamiento
Desde que la especie homo sapien comenzó a transformar su actividad
adaptativa y de supervivencia, gracias a su capacidad de producir para sus necesidades,
que dio origen a la actividad económica, la cual se transformó
en una nueva fuerza reguladora primaria de su crecimiento poblacional, aparecieron
nuevas regularidades. Esta actividad creadora del hombre hizo posible la aparición
de la cultura como conjunto material y espiritual de su creación, como
un nuevo subsistema que se fue integrando a la naturaleza y aportando nuevas
regularidades en el crecimiento de su reproducción, de forma contextualizada,
para los distintos grupos dentro de esta especie.
La capacidad de proteger a su descendencia, con nuevas acciones inteligentes
o aprendidas, que añadían eficacia a las conductas biológicas
heredadas, así como la transformación de la actividad sexual,
de medio de reproducción gobernado por ciclos hormonales, en medio de
placer gobernado por presiones socioeconómicas, morales y psicológicas,
entre otras actividades, transformaron y diferenciaron radicalmente los deternminantes
del crecimientro de la población humana.
Los acontecimientos señalados contribuyeron a transformar el ritmo natural
de crecimiento poblacional humano en un fenómeno exponencial, sujeto
fundamentalmente a regularidades económicas, sociales y psicológicas,
que por arbitrarias que nos pudieran parecer, siempre expresan una necesidad,
un sentido social y personal, que deben ser estudiados, en cada comunidad concreta.
Desde finales de siglo XIX prestigiosos médicos y economistas (Virchow,
Marx, Percival) dejaron constancia de la relación entre desempleo,
marginación, miseria y superpoblación, pero las posibilidades
que ofreció el desarrollo economico y tecnológico, hicieron olvidar
estas verdades.
Dichas verdades y la realidad no podían pasar por alto a experimentados
especialistas que las estudiaban y reaparecieron con fuerza en el trabajo "Equidad
y Transformación Productiva" de la Comisión en Economía
para América Latina que afirma: ... Se observa por lo tanto que, en general,
los países más pobres registran los mayores índices de
crecimiento demográfico. A su vez, los niveles de fecundidad de los sectores
en situación de pobreza de los países de la región son
más altos que los de los demás estratos."3
Los problemas que tienen su origen en regularidades económicas o actividades
sistemáticas y habituales del modo de vida, son movidos por fuerzas generalmente
oscuras para la conciencia, y si se unen a fuerzas provenientes de intereses
ideológicos, su probabilidad de solución se entorpece y se hace
desconcertante. Esta siuación ha estado afectando la solución
a los problemas de la reproducción humana y su crecimiento poblacional,
con mayores daños en comunidades y personas menos favorecidas por el
desarrollo cultural y de la personalidad.
Ante el estudio de los problemas generados por el crecimiento de la población
en esta época, no se puede partir de la muy citada teoría de Malthus
ni de otros enfoques con más o menos aceptación, pero que fueron
concebidos cuando las conquistas de la ciencia, la tecnología y la ética,
no habían ofrecido tantas posibilidades de entendimiento y de lucha contra
esos problemas.
Con alta frecuencia, los miembros de etnias indígenas o campesinos sin
tierras, por su baja escolarización y pobre socialización, no
tienen otra alternativa que incorporarse a las comunidades de marginados de
las ciudades.4 Es reconocido que estos grupos
tienen como característica y como consecuencia de sus condiciones de
vida, la reproductividad más alta de la sociedad.5
Estos complejos problemas no se solucionan con un programa para el control de
su natalidad. Sería sólo aspirar a repartir las mismas necesidades
y escasas posibilidades entre menos personas. ¿Cómo se podría
explicar la beneficencia y la no-maleficencia en este tipo de proyecto?
Enfrentar los problemas del crecimiento de la población de las culturas
menos favorecidas o en estadios más primitivos de la evolución
económicosocial, es un problema muy delicado.6
Solo podría intentarse subordinando el relativismo cultural a principios
éticos universales, tales como la participación y equidad de las
mayorías, y el derecho al progreso social7
y no sólo al desarrollo económico y tecnológico,
del que suelen quedar excluidos grandes grupos de desposeídos.
La diversidad de la actividad social alcanzada, el grado de desarrollo y progreso
social y moral conquistado por la comunidad o por la familia, es lo que hace
posible detenerse o no, a meditar acerca de las condiciones requeridas para
tener un hijo. Esa conducta es la expresión de un sentido, no siempre
consciente, y una actitud moral, que forman parte de esa concepción del
mundo y actúan en el plano individual y familiar como variables que determinan
la cantidad de hijos que se tienen.
La concepción del mundo colectiva o individual, puede estar más
o menos cargada de tradiciones, prejuicios, supersticiones, consideraciones
técnicas, principios morales, etc. que también actúan como
reguladores de la decisión de controlar o no la natalidad. Por todos
esos motivos, la concepción del mundo de la población y sus criterios
acerca de la familia y su reproducción, deben ser educados éticamente.
La miseria y la desesperación por la carencia de recursos elementales
para la vida de la familia no deben ser manipuladas como único recurso
motivacional para el control de la natalidad. Al respecto opina Sen G.
en sus comentarios sobre la política de población de la India,
2000. "Hay algunas medidas promocionales y motivacionales que suscitan
graves preocupaciones: Los aspectos éticos de recompensar a quienes están
por debajo del ¨límite de la pobreza¨, por conducto o bien del
seguro de salud o bien de cualquier otra disposición, a condición
de que acepten la esterilización, es sumamente cuestionable".8
Es imposible justificar el cumplimiento del consentimiento informado cuando
se propaga el control de la natalidad entre personas o comunidades ignorantes,
que viven fuera de las relaciones sociales que cultivan en los individuos la
necesidad de reducir la familia, porque al no existir esa necesidad en ellos,
la oferta no tiene sentido. Si aceptaran, corren el riesgo de sentir sentimientos
de culpa que les provocarían sufrimientos y se estaría violando
el principio de no-maleficencia.
Hay que orientar los esfuerzos de la sociedad para lograr la apropiación
de la cultura por las mayorías, para que puedan decidir conociendo sus
necesidades y posibilidades, bajo la orientación de valores sociales
en función del progreso social e individual. Así se podrá
enfrentar la salud reproductiva y el crecimiento de la población de forma
civilizada, saludable y moral.
Las soluciones a estos graves problemas no se logran con programas de control
de la natalidad que promocionen la anticoncepción o el aborto para los
que no han nacido, ni mucho menos con esperar pasiva e indolentemente a que
aparezcan guerras o epidemias para que reduzcan la población a costa
de los menos protegidos. Se trata de orientar las estructuras y el funcionamiento
económico y jurídico de la sociedad, así como su sentido
moral, hacia una convivencia digna, con participación y equidad en la
distribución de recursos, con justicia sanitaria, con equidad solidaria
e inteligente en la dirección social y con una calidad de vida aceptable,
de acuerdo con las consideraciones de la cultura universal, nacional e individual,
armoniosamente conjugadas.
Events such as destroying food productions to maintain the high prices on the market, proposing birth control programs in communities of undereducated people in return of economic benefits and the diverse forms of women discrimination in all cultures in the era of the development of Biotechnology applicable to food production have no ethical justification on analyzing the growth of the population and its possible solutions. It is known that the highest index of growth corresponds to the population of the Third World and to the poorest sectors of the developed countries, where undereducation, unemployment, and a limited or null health assistance and social security are common, as well as other difficulties generated by the unequal distribution of the gross internal product and the scarce possibility of socialization to attain a way of life and a social participation consequent with the degree of development achieved by humanity. The partial analyses of the population's problems, of gender and of reproductive health, or the attempts made by means of punctual interventions to solve them, that on ocassions have emerged from antievolutionist conceptions of the economic and juridical organization of society, do not help to find a solution. An analysis from a bioethic and systemic point of view should overcome this situation. The equitable access to resources to have a dignified life and the possibilites of appropriation of the present culture through education that allow to attain a diversified social participation, are reflected in a mediate way in the population's conscience and develop motivations for regulating natality that would make disappear the fear to overpopulation.
Subject headings: POPULATION CONTROL/methods; POPULATION GROWTH; POVERTY; SOCIAL SECURITY; ETHICS; EQUITY IN RESOURCES USE AND DISTRIBUTION.
Recibido: 8 de octubre del 2002. Aprobado: 11 de noviembre del 2002.
Ubaldo González Pérez. Instituto Superior de Ciencias Médicas
de La Habana. Ave. 31 esquina a 146. Cubanacán. Ciudad de La Habana.
e-mail.:ubaldo@infomed..sld.cu