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Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón"

El modo de vida en la comunidad y la conducta cotidiana de las personas*

Ubaldo González Pérez1

Resumen

Se abusa del término calidad de vida y se usa para referirse a las acciones para mejorar las condiciones de vida, lo cual crea confusiones en el lenguaje, además de creer que la calidad de vida se cambia por prescripción facultativa del personal de salud, cuando en verdad se trata de una actividad eminentemente educativa, aceptada tanto por los criterios técnicos, sociales y personales, que debe ser apropiada por las personas y vivenciada como necesaria. El propósito de esta conferencia es brindar los resultados de reflexiones de trabajo en este campo, que posibilitan la dilucidación de conceptos centrados en la actividad sistemática de los grupos humanos y de las personas como son el modo de vida y el estilo de vida y de aquellos conceptos centrados en el contexto material y espiritual donde se desarrolla la actividad de la comunidad y los individuos, como son el nivel de vida y las condiciones de vida.

Palabras clave: MODO DE VIDA; CALIDAD DE VIDA; CONDICIONES DE VIDAESTILO DE VIDA; EDUCACIÓN EN SALUD; ACTIVIDAD SOCIAL Y SALUD; CONDICIONES SOCIOECONÓMICAS Y SALUD.

Introducción

Los objetivos de la medicina cubana, por expresar la presencia de una revolución social, han tenido rápidas transformaciones que van desde enfrentar una mortalidad y morbilidad propias de país subdesarrollado, hasta crear un servicio de alta tecnología, lograr una transformación de la morbilidad hacia una semejante a la de países desarrollados, y la mayor aspiración por la que pueden luchar las ciencias de la salud: trabajar para conquistar un modo de vida saludable y una cultura de la salud para la población.

La evolución económico-social y científico-técnica se refleja en las acciones médicas en la medida que se va transformando el modo de vida de nuestra sociedad, por efecto del desarrollo de la cultura material y espiritual, lo cual puede mostrarse de forma simplificada en estos cuatro pasos:

  1. Acciones médicas curativas tardías y de nivel técnico insuficiente frente a enfermedades avanzadas en fase aguda. Estructuración insuficiente del servicio de salud desde los puntos de vista geográfico, técnico y en accesibilidad. Pobre o ningún trabajo en promoción de salud, prevención y rehabilitación.
  2. Acciones médicas curativas de mayor nivel técnico y tempranas, frente a enfermedades detectadas por los primeros síntomas. Se ponen en práctica los programas básicos de salud. Se garantiza cobertura por vacunación. Se inicia el trabajo de prevención, promoción y rehabilitación. Programa de Atención Primaria a todo el País.
  3. Acciones médicas de alta tecnología. Programa de Genética Médica para la detección temprana de malformaciones congénitas, cromosomopatías y enfermedades de origen genético. Se desarrollan las salas de terapia intensiva. Se amplían los transplantes. Chequeos médicos a personas sanas. Sistemas avanzados de vigilancia epidemiológica para la detección y control de los grupos de alto riesgo. Se desarrolla el trabajo de prevención y de promoción de salud en la comunidad. Se desarrolla el Programa del Médico de Familia. Se consolida la rehabilitación.
  4. Ampliación de la capacidad de diagnóstico, tratamiento de urgencias y rehabilitación del policlínico. Investigar y modificar la imagen y el sentido de la salud y la enfermedad que posee la población, conjuntamente con la valoración que tiene de las acciones de salud y de las actividades nocivas del modo de vida. Educar la valoración que hace la población de la calidad de los servicios médicos, mediante una relación médico-población humanizante. El hombre sano, la familia, las instituciones y la protección del equilibrio ecológico, pasan a ser objetivo priorizado de las ciencias de la salud. Etapa de centrar el trabajo en el mejoramiento del modo de vida, los estilos de vida y la calidad de vida, así como el desarrollo de una cultura de la salud.

Como se deduce fácilmente de estas cuatro etapas de la evolución de las acciones médicas; la medicina ha ido trasladando su campo de acción en el proceso salud-enfermedad: desde la enfermedad avanzada hasta la enfermedad en sus primeras manifestaciones y de aquí a la comunidad, a personas sanas y al medio en su concepción más amplia; donde se encuentran la comunidad con sus condiciones de vida y los individuos sanos con sus estilos de vida, todo ello convertido en objeto de estudio para las ciencias de la salud modernas, para evaluar y estimar su grado de calidad. Este enfoque permite conocer las condiciones en que se gesta y evoluciona la salud y la enfermedad y derivar de ello las políticas de salud, la actualización de los planes de estudio de pre y postgrado de los profesionales, la adecuación de los servicios y la educación de la población, dentro de parámetros establecidos con criterios científicos-técnicos y éticos que favorezcan el progreso humano y la conquista de una cultura de la salud y la felicidad.

Para nuestro país, en el inicio del milenio, se han dado condiciones nuevas para enfrentar los problemas actuales de salud, determinadas por el reconocimiento de su complejidad por parte de la más alta dirección social, que identificó la necesidad de ampliar la diversidad de profesiones que deben integrarse a la educación de una cultura de la salud y el mejoramiento de la calidad de vida como objetivos superiores de esta etapa, comenzándose la formación masiva de recursos humanos que realizarán trabajo social. Además, se desarrolla el trabajo de la Comisión Nacional de Calidad de Vida, la Unidad de Análisis de la Situación de Salud y sus filiales provinciales, la ampliación del número de municipios por la salud, las investigaciones genéticas de las discapacidades, la investigación sobre la longevidad y otros proyectos. Todo lo que acontece está evidenciando que la solución de nuestros problemas actuales de salud y los proyectos diseñados para enfrentarlos, son el resultado de un considerable desarrollo social y humano.

La velocidad con la que se ha desarrollado la cultura material en el planeta presionada por una comercialización pragmatista insaciable, con la consiguiente diversificación de la actividad del hombre en las ciudades, ha sido muy rápida en comparación con los ritmos de adaptación y evolución psicobiológica; por tanto, la capacidad de regulación de su sistema inmune y otros sistemas fisiológicos del organismo, en el intercambio con un medio transformado e intoxicado por la industrialización no controlada y por sustancias artificiales con las que se pone en contacto directo y a diario, así como su personalidad y su capacidad de autorregulación, no están preparadas para elegir y enfrentar las costumbres y el modo de vida impuesto por el desarrollo de la sociedad contemporánea. Es por esto que el sedentarismo, los hábitos nocivos (tabaco, alcohol, drogas), la dieta inapropiada, la vida contra reloj, la rigidez y obsolescencia de una parte del sistema de valores (relacionados con egoísmos, discriminaciones, sexualidad, supersticiones) que no reflejan los progresos alcanzados en las concepciones sociales, motivan conductas inapropiadas, ambiciones, temores, presiones y pobre reflexión sobre la calidad de su vida y lo han conducido a condiciones de vida estresantes, agrabadas por la globalización del terrorismo; convirtiéndose todo ello en nuevas trabas que deterioran la salud, paradójicamente, en una etapa de la humanidad de infinitas posibilidades de utilización de las ciencias y el conocimiento para el bienestar del hombre, que permite demostrar que un mundo mejor es posible.

Glen Williams considera que los principales factores que dificultan transformar la supervivencia infantil en el mundo son de tipo social y político, pero no técnicos, lo que obtuvo aceptación en la comunidad científica. Algo semejante se podría decir cuando se analizan las tasas de mortalidad por accidentes de tránsito, o por efecto de las adicciones sobre la salud, o por el papel destructivo del estrés sobre la salud en sociedades desarrolladas con recursos suficientes pero con una justicia distributiva discriminatoria de las mayorías y arrastradas por la presión de la propaganda comercial para la asunción de falsas necesidades.

Todo lo anterior pone ante la dirección social una tarea actualizada, que es perfeccionar las relaciones económico-jurídicas y el modo de vida, para que la educación pueda hacer el efecto socializador y humanizador necesario sobre la personalidad y el estilo de vida, como medio fundamental para proteger la salud y propiciar una vida con calidad.

Los determinantes del modo de vida generalmente actúan de forma indirecta y a largo plazo y no suelen ser asociados a la enfermedad por los estudios clínicos. El peligro, el malestar y los síntomas que puede producir la enfermedad, atraen habitualmente toda la atención del médico, lo que unido a las características del método clínico y la necesidad pragmática de aliviar o curar la enfermedad lo antes posible, determinan la omisión o subestimación de la incidencia del modo de vida, lo cual enmascara la historia natural de la enfermedad y escamotea el enfoque genético y epidemiológico tras el impacto del alivio o cura de lo individual y lo inmediato.

Aportes de estudios epidemiológicos que ya tienen algunos años, pero que no son plenamente tomados en cuenta por el pensamiento médico promedio, alertan acerca de que el análisis de las principales causas de muerte por cáncer en países como Estados Unidos e Inglaterra, ha revelado que el tabaco es posiblemente el responsable del 30 % de estas muertes, la dieta inapropiada estaría asociada al 35 %, factores ocupacionales parecen producir del 4 al 8 %, la contaminación ambiental del 2 al 5 % de las muertes y finalmente el comportamiento sexual y reproductivo se asocian al 7 % de las muertes por cáncer. Lo expuesto pone de relieve que algunos de los agentes identificados como cancerígenos son principalmente factores asociados a las actividades del modo y los estilos de vida.

En su trabajo "Los genes del cáncer", Adame De León y Garaglis exponen que en la activación de los proto-oncogenes actúan innumerables sustancias con las cuales estamos en contacto diario, asociado esto al modo de vida. Lo cual quiere decir que la necesidad de identificar determinantes e indicadores del modo de vida debe ser una demanda hasta de las disciplinas aparentemente más distantes de las ciencias sociales, como es el caso de este enfoque genético del cáncer.

Se debe tener presente que la educación y la socialización son categorías que descansan en el mecanismo psíquico humano conocido como aprendizaje, que hace posible la apropiación del modo de vida, la estructuración de la personalidad, la formación del estilo de vida, la conformación humano-subjetivo de las condiciones de vida, de su sentido social y personal y la aceptación, estimación y justificación de su grado de calidad en el contexto de cada cultura. Esto nos permitirá entender por qué tanto el hombre equilibrado, el deportista, el sedentario, el fumador, el obeso y el alcohólico, pueden justificar y disfrutar su comportamiento. Ante esta realidad, la posibilidad de comprender la interacción entre lo biológico y lo social y aceptar su gran complejidad, nos debe alejar de los radicalismos parcializados hacia el biologicismo, el voluntarismo conductual, los enfoques energetistas y homeopático tomados como axiomas, la absolutización de los resultados de la medicina basada en la evidencia y la aplastante producción y mala utilización de medicamentos omitiendo la integralidad socio-psico-neuro-inmuno-vegetativa y el carácter sistémico del organismo humano.

Desde una concepción integral y sistémica de lo biológico, lo económico, lo social y lo psíquico como la que aquí se propone, la herencia y las diferencias biológicas individuales, podrán entenderse como un substrato material importante, pero que puede ser favorecido o dañado, tanto por las condiciones de vida y su grado de calidad, como por la personalidad y su grado de equilibrio. Las ciencias de la salud contemporáneas están urgidas de actualizar sus concepciones y ampliar su arsenal de conocimientos y técnicas para enfrentar los problemas de salud propiciados por el modo de vida nocivo inducido por los aspectos negativos de la globalización y una masa de personas cada vez más desprotegidos y enajenados para enfrentarlos. Téngase presente este ejemplo, la apropiación de conductas alimentarias adecuadas por la población del planeta ha crecido muy lentamente, mientras que el mercado de alimentos "chatarra" ha tenido un crecimiento abrumador, junto al consumo de bebidas alcohólicas y de tabaco. Por qué asombrarnos por los índices alarmantes de obesidad, accidentes de tránsito, de hipertensión arterial y sus consecuencias.

Conceptos centrados en la actividad sistemática de los grupos humanos y de las personas. Modo de vida y estilo de vida

Modo de vida

El modo de vida es concebido como una categoría económica y sociohistórica, que incluye la vida espiritual y es utilizada para designar el conjunto de actividad vital, socializada y sistemática que realizan los hombres para la satisfacción de sus necesidades en sus distintos niveles de interacción social y grupal (no individual) condicionados por la formación socioeconómica imperante.

El modo de vida como actividad vital sistemática de la comunidad, se transforma de forma relativamente inmediata y ajena a la voluntad de los hombres, lo cual está determinado por los cambios en las condiciones de vida que generan las relaciones de propiedad, jurídicas, morales y estéticas. No obstante, se hace necesario precisar que sería erróneo creer que el modo de vida de la comunidad y las personas siempre evoluciona hacia la incorporación de actividades favorables para la salud. Un claro ejemplo es el aumento del nivel de vida por el incremento salarial, que no siempre desencadena actividades para proteger la salud ya que con él pudiera incrementarse el consumo de café, cigarro, alcohol, alimentos "chatarra", consumo de artículos intrascendentes, etcétera.

La estructura económico-social y el grado de desarrollo de la cultura en cada lugar y época histórica, se expresan en la actividad humana colectiva como su modo de vida.

Las características del modo de vida de nuestra población en la década del sesenta eran diferentes a las del setenta y a las del ochenta. Las conquistas económicas y sociales de la Revolución se reflejaron en el progreso del modo de vida; al igual que en la década del noventa los efectos del bloqueo, de los errores y tendencias negativas en la economía y en la dirección social, y las insuficiencias jurídicas para el control social de los nuevos tiempos, también se han reflejado en el modo de vida y por lo tanto en la salud. Un ejemplo de ello son los índices de tabaquismo, de alcoholismo, de aborto demandado, de suicidio, de accidentes de tránsito, de enfermedades reemergentes y en el plano jurídico los índices de delitos con violencia, la indisciplina social que repercute sobre la salud, de divorcio y las manifestaciones de drogadicción.

Por estas razones, los indicadores de riesgo y vulnerabilidad no pueden permanecer estáticos y los investigadores están obligados a estudiarlos constantemente para ver su evolución y los ajustes a los planes y los programas que de ellos se deriven para la elaboración de las políticas de salud y la actualización de los profesionales. Este enfoque permite diferenciar factores que mueven conductas individuales de los que mueven conductas grupales y sociales. A los problemas individuales hay que buscarle explicación en características o contradicciones de la personalidad o en condiciones situacionales o azarosas, pero a los problemas de grupos o sociales (como ejemplos la indisciplina social y el delito) hay que buscarle explicación en contradicciones de las relaciones económicas, jurídicas y morales, esto hace que sus soluciones escapen a la voluntad o a las exhortaciones a la conciencia moral.

La experiencia de nuestro país en relación con el aseguramiento de la equidad en el acceso a los servicios médicos, demuestra que no basta con asegurar la oferta en los servicios médicos gratuitos, sino que es imprescindible crear las necesidades subjetivas, valores y motivos en relación con la protección de la salud; por lo cual la educación en salud adquiere una nueva dimensión al plantearse como tarea formar esas nuevas necesidades y valores en la conciencia de las personas (una típica batalla de ideas) para que puedan influir en su estilo de vida y decisiones en relación con el aprovechamiento racional de los servicios que se le brindan. Se trata pues, de modelar el nuevo modo de vida en función de la salud y el bienestar humano.

El modo de vida y la salud también han recibido el impacto de los problemas globales y aunque el concepto de problemas globales es de reciente creación, no lo es parte de los problemas incluidos en este.

El grado de interdependencia económica y científico-técnica, junto al desarrollo de las comunicaciones entre las diferentes culturas, ha contribuido a la universalización de los problemas más graves de la humanidad. El desarrollo dirigido por la ambición económica y de poder condujo al desarrollo en vez de al progreso, por tanto se perdió la noción de peligro y de límite del desarrollo. El reconocimiento de esta realidad como amenaza de la existencia humana, expresada por el llamado Círculo de Roma, permite a la vez percibir la posibilidad de enfrentarla basándose en esa misma interdependencia de la existencia, del conocimiento, la solidaridad y de la voluntad política universal para su solución, guiados por la firme convicción de que un mundo mejor es posible. Pero al poder financiero, político y de las transnacionales que imponen el modo de vida en el mundo, no le interesan estas soluciones.

Las naciones empobrecidas están obligadas a aceptar inversiones ajenas a sus necesidades reales de desarrollo, con el propósito de mejorar el empleo, a admitir empresas contaminantes y permitir una propaganda comercial de productos ajenos a sus necesidades y costumbres, ofertados a una población no escolarizada o no capacitada para seleccionarlos; por ejemplo, ser consumidores de una programación de TV por cable extraña a su identidad y momento histórico-cultural; o ser inducidos por una falsa idea de modernidad y status social a una añoranza de consumo intrascendente, cursi, kitch y en ocasiones hasta nociva para la salud. Estos fenómenos han influido en el modo de vida y la salud de muchas naciones con independencia de los deseos y necesidades de sus pueblos y gobiernos. Por tanto, como formamos parte de un mundo globalizado, tales experiencias deben ser tomadas en cuenta en nuestras políticas de salud en relación con la transformación del modo de vida y la calidad de vida para alcanzar una cultura de la salud basada en los principios de nuestro proyecto social.

Estilo de vida

En el nivel individual la actividad sistemática del hombre se modela de forma diferente, se nutre del modo de vida familiar y social, pero es condicionado o mediatizado por la personalidad del individuo y por esa razón debe diferenciarse del modo de vida y usarse sólo para el sujeto como unidad de la especie. Por tanto al referirse a esa actividad sistemática individual he propuesto llamarla estilo de vida. Esto permite delimitar términos que eliminen el uso indiscriminado de expresiones como Life Style y Way of Life, que se encuentran con frecuencia en la literatura especializada como sinónimos.

Cuando se intenta modificar las condiciones de vida, hay que tener en cuenta la forma en que la persona asimila esos cambios y en qué medida se plasman en su sentido, sus motivaciones, actitudes y conducta. Dichos cambios no se convierten en comportamientos automáticos y habituales porque lo deseen los especialistas en salud y lo divulguen los medios de comunicación. Esto nos plantea que una cosa es dar información y otra es comunicar, educar y cambiar conductas.

La personalidad se identifica o subestima en determinadas actividades del modo de vida familiar o social, por lo que las hará suya o no, seleccionando (no siempre conscientemente), estructurando y dirigiendo las actividades del estilo de vida de ese individuo concreto. Por tal razón, si para él no constituye una necesidad el cuidado de sus dientes, sencillamente no hará uso de las ofertas del servicio estomatológico que se le brindan gratuitamente. Y así sucederá con el resto de las actividades preferidas por cada persona que integran su estilo de vida.

El estilo de vida como unidad de lo social y lo individual, es concebido como la realización, en el plano de la actividad práctica del individuo, de su estilo de regulación psíquica, o lo que es lo mismo: la actividad de la personalidad de cada sujeto realizada en la práctica social sistemática, cotidiana en la solución de sus necesidades y motivaciones.

Entre las actividades de sus necesidades básicas que conforman el estilo de vida se encuentran la actividad laboral, educacional, nutricional, sexual, religiosa, física, recreativa, etcétera.

El estilo de vida y la actividad cotidiana que lo integrará, pueden condicionar la salud y la enfermedad del hombre, ya sea por el trabajo que realiza o la forma en que lo realiza, por las características de su nutrición o por su vida sexual, entre otras actividades.

Conclusión sobre la utilidad de estos dos conceptos analizados

Las formas de actividad concreta que integran el modo de vida de la población, merecen ser estudiadas, ya sean positivas o negativas, las cuales nos pueden facilitar conocimientos que contribuyan a elaborar estrategias y programas para el desarrollo del bienestar social, del trabajo higiénico-epidemiológico y la promoción de salud. Lo mismo sucede con las actividades del estilo de vida del individuo y su utilidad para el diagnóstico, tratamiento y pronóstico de su salud o enfermedad.

Lo que debe tenerse presente es que para actuar sobre el modo de vida de la población hay que comenzar por incidir en sus determinantes económicos, jurídicos, morales, apoyados en las instituciones sociales que expresan las actividades de la conciencia social y las diseminan, inducen y regulan por la comunidad y los diferentes grupos de la sociedad. Este trabajo multifactorial y de educación sistemático no se puede sustituir con divulgación de información; intentarlo, denota desconocimiento y voluntarismo subjetivo, nada más ajeno a la teoría del conocimiento marxista.

Algo parecido debe advertirse al trabajar con los estilos de vida de los individuos; para que algo sea apropiado e incorporado como conducta útil, agradable, necesaria o motivante para una persona, tiene que poseer sentido en su personalidad, sentirlo como necesidad suya, pues de lo contrario, aunque llegue a iniciarlo lo abandona o lo hace como algo impuesto desde afuera, que no le provoca placer ni satisface sus deseos e intereses y se puede transformar en una carga molesta capaz de generar efectos negativos o estresantes; un ejemplo de esto es lo que le sucede a un fumador o a un alcohólico cuando se le orienta que desistan de su adicción, pero quedan intactos los mecanismos reguladores de su personalidad y las causas que lo llevan a la adicción. Con esa conducta se les estará torturando en nombre de la salud y la medicina, no por las buenas intenciones, que casi siempre son las que generan la prescripción, sino por carecer de buenas técnicas para lograr ese objetivo o por el empleo de una técnica inapropiada. Puede ilustrar esta aseveración la angustia nociva que le provoca a un niño que se le exija o se le comprometa a no chuparse el dedo. Otro ejemplo apropiado es que con gran frecuencia se oye emplear la expresión dar psicoterapia a una persona como sinónimo de darle consejos o explicaciones, pero no hay nada más ingenuo y ajeno a esa técnica, y se hace más grave cuando lo dice un profesional relacionado con este campo o cuando los consejos aparecen como parte de tareas y acciones de un plan de educación para la salud. Conocer estos errores constituye una alerta que favorece detectar necesidades y problemas que ayuden en la actualización de los planes de estudio de pre y postgrado, para elevar el contenido técnico-científico de nuestras ciencias médicas a la altura del humanismo que le ha conferido el estado revolucionario cubano.

Conceptos centrados en el contexto material y espiritual donde se desarrolla la actividad de la comunidad y los individuos. Nivel de vida y condiciones de vida

Nivel de vida

El concepto de nivel de vida debe referirse al soporte material y económico en que se desarrolla la actividad humana de comunidades o individuos. Es aplicable tanto a una sociedad, a una clase social, una comunidad, una familia o un individuo.

Incluye propiedades, bienes, riquezas, capacidad de adquisición y compra, desarrollo y disponibilidad material y tecnológica del medio donde se desenvuelve, salario, ganancias, etc. Lo que no implica el uso adecuado o nocivo que se haga de esas condiciones materiales y económicas. El uso adecuado para la salud, el bienestar, el perfeccionamiento moral y el progreso social, dependen de la buena socialización y educación de naciones, comunidades y personas.

Deben recordarse lamentables experiencias de bondades y gratuidades que se han tenido a lo largo de la Revolución, tal como otorgar una decorosa vivienda a una familia marginada socialmente y esta permutarla sucesivamente por otras de menor valor y cobrar la diferencia, hasta llegar a un cuarto en un solar equivalente al que poseían al recibir la vivienda. También recordar lo que suelen hacer el alcohólico y el obeso cuando mejoran su monto salarial, aumentar el consumo de sus adicciones.

Las presiones sociales, la competencia personal y los símbolos de status social en la sociedad de consumo, empujan a las personas a priorizar gastos intrascendentes en detrimento hasta de las comodidades de la vivienda, la nutrición o la higiene, y gastan recursos en videos, celulares, carros y marcas para lograr una imagen pública.

Condiciones de vida

Cuando nos referimos a condiciones de vida, se incluyen el modo de vida y el nivel de vida si se trata de un grupo humano, y el estilo de vida y el nivel de vida si se trata de una persona. Quiere decir que se contemplan de forma integradas la actividad y las condiciones materiales y espirituales en que se realiza.

Condiciones de vida incluye lo material y lo espiritual que conforman el contexto donde se desarrolla la vida del grupo o la persona. Lo material y económico ya se ha explicado. De lo espiritual (también nombrado como actividades de la conciencia social, lo cultural, lo psíquico) se puede decir que incluye su formación estética, gustos artísticos, su calidad moral, su educación formal, sus relaciones humanas, su concepción del mundo, autoestima, autoconciencia de cómo soy y por qué, conocimiento o placer por la etiqueta, su variedad o profundidad de conocimientos, virtudes o defectos, satisfacción o no con la vida, identidad cultural, el proyecto de vida, en fin, todo lo que forma parte de la vida o le da sentido, sin ser material o económico.

Cuando se estudian las condiciones de vida se registran tanto los componentes del nivel de vida como las actividades básicas de las personas que hayan sido relacionadas como variables de interés.

El estudio de las condiciones de vida fue lo que permitió el nacimiento de la Epidemiología, de la Higiene Social, de la Medicina Social y de la Salud Pública, ya que posibilitó que la medicina saliera de los límites del individuo enfermo hacia la actividad de los hombres antes de enfermar, de los recursos (vivienda, alimentación, higiene) y de las actividades básicas (trabajo) de que disponía para vivir. Esta evolución se puede apreciar al estudiar las obras desde Ramacini hasta Snow, desde Virchov y de Percival hasta Semashko, desde Sigerist hasta Navarro, Terry, Lalonde y especialmente Asa C. Laurel. Este mismo proceso se reprodujo cuando la Psicología Médica y la Psicología Clínica se utilizaron para estudiar las condiciones de vida que actuaban como determinantes de la enfermedad y se armaron del método epidemiológico y los enfoques de las ciencias sociales para interpretarlas, se conformó una especialidad cualitativamente nueva, la Psicología de la Salud.

Precisamente en este contexto de actividad social sistemática representada primero por la familia y después por el barrio y la escuela, es donde se desarrolla el comportamiento y la psiquis de cada individuo, donde se apropia de los valores, normas sociales y costumbres relacionados con la salud. Por tanto, si se aspira a enriquecer los conocimientos, la imagen y el sentido de la salud y la enfermedad, la conducta ante la protección de la salud y los servicios médicos que se le ofertan, hay que orientar el trabajo hacia la comunidad, la familia, la escuela y sus condiciones de vida.

En la medida en que los hombres descubren y tienen acceso al uso de más objetos, de conocimientos y procedimientos tecnológicos para satisfacer sus necesidades, van ampliando su actividad y las posibilidades de transformar su modo de vida. Va construyendo la cultura material y espiritual y construyéndose a sí mismo; en un proceso, lento pero progresivo, de sustitución de fuerzas ciegas de las relaciones económicas y de la actividad del modo de vida, por fuerzas conscientes de la educación que lo muevan a la socialización y el progreso. Cada paso alcanzado en el desarrollo de la sociedad puede transformar la actividad vital, por lo que estamos obligados a adecuar el modo de vida a la protección de la salud y la conquista de la felicidad, para evitar la contradicción entre el acelerado ritmo de cambio del proceso productivo y el desarrollo social, y la lenta adaptación de los procesos psicobiológicos.

La calidad de la vida y la salud

Cuando se arriba a la aplicación del concepto calidad de vida en el campo de la salud, desde el ángulo de las disciplinas científicas y técnicas, estamos obligados a usar los requisitos de sus lenguajes. Por tanto se debe comenzar por delimitar qué se entenderá por calidad y qué por vida; de lo contrario se puede correr el riesgo que el intercambio se asemeje a un diálogo entre sordos; cada uno supone que el otro lo entiende. También se enfrenta la diferenciación entre palabra, término, definición, concepto y concepto científico, lo cual no siempre se ha tenido en cuenta al usarlos en la literatura o en la comunicación entre profesionales.

En el campo del conocimiento filosófico, calidad o cualidad es una categoría que se refiere a características esenciales y propias de un objeto que lo diferencian de los demás y lo distinguen como ese y no otro, aunque sea el más cercano a él. La calidad es lo que reconoce la existencia diferenciada del objeto. La calidad existe unida a un rango de cantidad, como un equilibrio entre ambas que expresa esa calidad singular; al sobrepasar ese rango el objeto adquiere una nueva calidad y pasa a ser otro diferente al anterior y también único. Sin embargo en el lenguaje conversacional puede referirse a lo bueno, a la superioridad, excelencia, clase, pureza, lo fiable, lo deseable.

Evaluar la calidad significa establecer los parámetros, el rango, las proporciones, la combinatoria, el acoplamiento, el consenso, etc., en que se reconoce la existencia de una calidad particular y no otra.

Al emplear calidad para valorar, delimitar y estimar la vida, se plantea una necesidad de consenso entre la opinión de los especialistas, el significado para la cultura y para el individuo, que alcanza desde la valoración legal hasta la moral. Por esa razón nadie (ni grupo ni persona), por sí solo, está facultado para decirle a otro lo que es calidad de vida para él. Estas características permiten entender por qué la calidad de vida se diferencia de una cultura o persona a otra, y a la vez va cambiando con el tiempo y con los avances de la ciencia, la técnica, los progresos de la moral y la estética.

Al delimitar a qué llamaremos vida, es necesario sobrepasar los criterios de vida biológica, que generalmente se usan para evaluar también la vida humana socializada, sin o muy escasos reparos; usarlo de esa forma implica concebir al hombre como a cualquier ser vivo, omitiendo su esencia social, que es la condición que determina su cualidad básica, su existencia social. Al valorar la vida humana hay que dar una versión integral de lo biológico, lo psíquico, lo social y lo situacional, ya que en determinadas condiciones la vida puede cambiar su sentido. Esto plantea una problemática específicamente humana y ética para valorar la vida, y es considerar si para el hombre se aceptará que hay vida cuando se refiere solo a la biológica, o a la biológica y a la psíquica pero sin posibilidades de vida social. Agrego, que estos conceptos per se no humanizan la percepción de la vida, ya que pueden ser defendidos desde concepciones filosóficas e ideológicas diferentes, por tanto conducir a acciones también diferentes.

Al aplicar el término calidad de vida al campo de la salud aparecen nuevas exigencias que van más allá de las contempladas con los términos anteriormente estudiados, que son el modo, condiciones, nivel y estilo de vida. Estos son evaluados o valorados por los especialistas y generalmente contrastados con criterios objetivos, pero cuando se trata de hacerlo con calidad de vida, hay que integrar los criterios subjetivos de los evaluados, los criterios y el sentido de la sociedad, la comunidad o la persona que se evalúa; como también hay que considerar circunstancias, consecuencias y excepciones, ya que la aplicación de la norma deontológica médica y la estimación humana de la calidad de la vida no son siempre compatibles; en este momento se entra en el campo de la ética. Los dilemas que se originan frente a la posibilidad de una interrupción del embarazo debido a una malformación grave o limitarse a evitar el sufrimiento y retirar las tecnologías terapéuticas ante una muerte cerebral, la excepción no niega la norma, sino la justifican las circunstancias y consecuencias; lo que conlleva que la excepción sea aceptada como un mal menor y no un bien en sí misma. Pero para lograr la coincidencia o consenso de criterios ante estas situaciones críticas, es necesario educar a los profesionales, a la población y a las valoraciones del derecho y la legislación en relación a qué se entiende por calidad de vida.

El otro problema que se enfrenta es que la calidad de vida no se puede modificar con acciones aisladas ni proporcionando recursos materiales o acceso a actividades culturales, deportivas o recreativas. Nuestro país es uno de los que organiza y tiene más y mejores festivales de ballet, piano, guitarra, jazz, coros, exposiciones de pintura, etc., a precios increíblemente baratos y hasta gratuitos, y sin embargo es una pena ver, con lamentable frecuencia, las salas con muy baja asistencia. Otro tanto ha sucedido, y ha sido expuesto por los medios de información, con el deterioro de las instalaciones deportivas, pero no se ha hecho un trabajo educativo en la administración local para que la comunidad las sienta suyas y las cuide como parte de su valioso patrimonio. No necesita comentario el estado deplorable en que han pasado, por años, los círculos sociales y su actividad predominante ha sido el baile con bebidas alcohólicas y pobres condiciones para el disfrute higiénico y agradable de baños de mar o piscina, tertulias literarias, talleres de artes plásticas, crianza de niños, nutrición, etc.; en una nación que tiene profesionales de la salud, instructores de arte y de deportes que pueden convertir, sin ninguna utopía, a esos centros en instituciones envidiables para cualquier país desarrollado.

Para evaluar la calidad de vida de una comunidad, hay que evaluar su modo de vida, su nivel de vida y sus condiciones de vida. Al evaluar la calidad de vida de una persona hay que evaluar su nivel de vida, sus condiciones de vida, su estilo de vida, el equilibrio y eficiencia de su personalidad, la realización de sus necesidades y motivos, así como la conformidad consigo mismo. De lo anterior se deriva que la calidad de vida cambia no cuando cambian el nivel de vida, las regulaciones, la información que se suministra o las condiciones de vida, sino cuando la comunidad o la persona se apropia de ellas y vivencia como su necesidad y motivación las condiciones de vida que se le facilitan o sugieren y las pone en práctica, no solo porque las conoce y las puede hacer, sino porque les ha encontrado sentido.

La población sabe que fumar daña la salud y puede favorecer el cáncer y otras enfermedades, como también conoce muchos de los peligros del alcohol, sin embargo, estas dos adicciones han aumentado porque las personas no le encuentran sentido a lo que les informan los medios y los profesionales de la salud, y las presiones y frustraciones que pueden favorecer fumar y beber, como mecanismos reductores de ansiedad y evasión, son más fuertes y sobre ellas se investiga poco y, por tanto, se puede hacer menos. Este análisis ayuda a comprender que el adicto es ante todo una víctima de la incapacidad de educar de la sociedad, la familia y de sus rasgos de personalidad, pero eso no lo autoriza a dañar a los que no han tenido su desdicha, y en función de la protección de la salud, la vida, y respaldada por el conocimiento, la sociedad tiene el deber de ayudarlos y derecho a limitarlos con regulaciones legales, administrativas y morales, y actuar para llegar a extinguir las adicciones.

Si se acepta que fumar y beber calman la ansiedad y la angustia y permiten la evasión de los problemas causantes de esos malestares, es fácil comprender que pedirle a una persona que deje o prohibirle fumar o beber, sin darle otras opciones para descubrir y solucionar las causas del malestar y prepararlo para tomar conciencia de ellas y enfrentarlas, se le estará creando, con la prohibición o censura de su adicción, una nueva ansiedad o angustia, además de una nueva sensación de impotencia y de culpa si no lo logra. Sin embargo hay mensajes educativos y tratamientos estructurados sobre esta evidente falacia, llenos de buenas intenciones pero inadmisibles y carentes de reflexión científico-tecnológica, para alguien que se precie de conocer la personalidad humana. Claro está que habrá quien lo logre, pero habría que preguntarse si esa persona no tenía una adicción tan fuerte, o era capaz de lograrlo por su propia iniciativa y esfuerzo y sólo necesitaba una ayuda.

Entre las primeras publicaciones de estudios de calidad de vida en medicina se encuentra el de Karnovski y se refiere a un aspecto de la realización de necesidades y motivos, específicamente al grado de validismo después del impacto de la enfermedad. Con frecuencia a este tipo de actividad estudiada se le llama funcionalidad del paciente.

Modificar o mejorar la calidad de vida es una tarea multifactorial, no de un especialista solo; debe partir de una voluntad política, respaldada por la responsabilidad del estado ante los objetivos a lograr, de una coordinación institucional, de un trabajo coherente entre los especialistas de diferentes ramas, de una cooperación sistemática de los medios de comunicación, de apoyo de la legislación y de los resortes morales que la propicien, con una población con escolarización y acceso a la cultura crecientes y un sistema nacional de salud que le de soporte y coordinación, como se está iniciando en nuestro país.

Muchas gracias

Summary

The way of life in the community and the daily behavior of the people

The term "Quality of Life" is overused to refer to those actions aimed at improving living conditions, which creates confusion in language in addition to making people believe that quality of life may be changed by the health staff prescription. In fact, this is a basically educational activity accepted by technical, social and personal criteria, which should be part of the people´s life and viewed as essential. The objective of this conference is to provide the results of reflections derived from the work carried out in this field, which facilitate the clarification of concepts centered in the systematic activity of the human groups and of individual persons such as Way of Life and Lifestyle and of concepts centered in the material and spiritual environment where the community and individual activity takes place such as Living Standards and Living Conditions.

Key words: Way of Life, Quality of Life, Living Conditions, Lifestyles, Health Education, Social activity and Health, Socio-economic and health conditions.

Recibido: 28 de septiembre de 2004. Aprobado: 5 de diciembre de 2004.
Ubaldo González Pérez. ICBP "Victoria de Girón" Ave. 31 y Calle 146 No. 3102. Cubanacán. Playa. Ciudad de La Habana, 10600. E-mail: ubaldo.gonzalez@infomed.sld.cu

*Conferencia inaugural del "Primer Taller Nacional de Salud y Calidad de Vida con las Organizaciones de la Administración Central del Estado". Ciudad de La Habana, Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología. 22 al 24 de junio, 2004.

1Jefe del Departamento de Psicología.

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