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Rev Cubana Salud Pública 2006;32(4)

Escuela Nacional de Salud Pública

Semblanza del Dr. Daniel Alonso Menéndez*

Pablo Resik Habid1

He recibido una difícil encomienda, que sólo han logrado superar el afecto y la admiración profesadas a un hombre, de cuya amistad pude disfrutar una buena parte de mi vida. Su ausencia, irrecuperable y sensible para quienes le conocimos de cerca, poco podría expresarse en unas cuantas palabras que dudo alcancen a apresar los verdaderos sentimientos que inspiró e inspira en nosotros el Dr. Daniel Alonso Menéndez.

Se ha decidido, sabiamente, consagrar a su memoria este simposio relacionado con la ética en los servicios de salud. Decisión que nace del justo reconocimiento a su sentido de la responsabilidad social y humana de una profesión tan hermosa como la medicina.

De Daniel se habla muy frecuentemente en nuestro entorno familiar, pues su presencia entrañable nunca nos ha abandonado. De su delicadeza, profesionalismo y cuidados, conocieron desde pequeñas mis dos hijas, y entre nuestras esposas nació una amistad tan estrecha que por momentos nos sentíamos tan unidos como a nuestros familiares más cercanos.

Hace algunas semanas, supimos con tristeza del fallecimiento de Gisela Domínguez, quien fuera su compañera en la vida, con esa facilidad para seguirle incondicionalmente en cualquier empeño personal, profesional y político. A ella debemos buena parte del testimonio que hoy nos permite recorrer los momentos más importantes de la existencia del Dr. Alonso.

Me uní a Daniel, en el trabajo y la actividad revolucionaria, desde el año 1959, cuando en el sector médico la lucha ideológica era muy intensa. En el entonces Colegio Médico Nacional, se produjeron enfrentamientos entre los partidarios de la revolución triunfante y los reaccionarios que pretendían mantenerse al frente de esa organización.

En diciembre de ese año, El Partido Médico de la Revolución , alcanzó definitivamente la presidencia del entonces Colegio Médico Nacional, en asamblea celebrada en Santiago de Cuba. Como presidente fue elegido el Comandante del Ejército Rebelde Dr. Oscar Fernández Mell, como Secretario el Dr. Jorge Aldereguía Valdés-Brito y como Tesorero el Dr. Daniel Alonso Menéndez.

Poco después, pasé a integrar la Junta de Gobierno del Colegio Médico de La Habana y asumí la Presidencia del Seguro Colectivo, razón por la cual comenzamos a relacionarnos más frecuentemente. Y a partir de 1960, año en que iniciamos nuestra labor como fundadores del hospital “William Soler” -él como pediatra y Director, y yo como anestesiólogo y Sub-Director- se estrecharon aún más, nuestros vínculos personales y profesionales. Entonces pude delinear mucho mejor su carácter y sus preceptos médicos.

Nunca trató de imponer su experiencia científica ni hacer valer por otra fuerza que no fuera el ejemplo y la consagración al trabajo, su jerarquía. Dirigía con sabiduría, dedicación y bondad, creando entre sus subalternos un clima favorable para el quehacer cotidiano y el aprendizaje constante.

Sus orientaciones no se percibían como imposiciones, sino como una incitación al análisis, a la ayuda y a la colaboración necesaria. Con gran paciencia y racionales explicaciones, nos convencía de nuestros deberes en cada caso, siempre sonriente y mesurado. Con él, independientemente de las grandes preocupaciones y responsabilidades propias de las labores médicas y administrativas, trabajábamos en paz y a gusto.

Como pediatra, dejó profundas huellas en sus pacientes a los cuales trataba con gran ternura y calidez. Los pequeños eran conquistados con su paciencia y dulzura. A ratos, mis dos hijas le recuerdan como el pediatra ideal, que les hacía superar con gran dedicación los sinsabores de una consulta médica, en esa primera etapa de la vida.

Daniel había nacido el 20 de octubre de 1917, en San Antonio de los Baños, y evocaba a su padre Daniel, barbero y comerciante y a su madre Consuelo, maestra de instrucción primaria, como los responsables de su infancia feliz, en un hogar estable y amoroso, donde sin dudas, caló en él la vocación humanista.

En su pueblo natal cursó la enseñanza primaria y luego el bachillerato, en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, donde obtuvo notas sobresalientes en más de la mitad de las asignaturas.

De su naturaleza revolucionaria temprana, da fe el hecho de que ingresó en la Liga Juvenil Comunista, en 1934 y dos años más tarde, en el primer Partido Comunista de Cuba.

Su creciente compromiso político se reafirma una vez que comienza los estudios médicos en la Universidad de La Habana , donde llegó a ocupar el cargo de Secretario General del Partido Unión Revolucionaria Comunista, en la facultad de medicina.

Siendo estudiante universitario, obtiene por concurso-oposición, la plaza de alumno interno del entonces Hospital Municipal de Infancia (actual hospital infantil “Pedro Borrás”) cargo que mantuvo hasta su graduación. En ese período, recibió las enseñanzas del notable profesor Ángel Arturo Aballí, quien sin dudas debe haber influido en su formación pediátrica y con el que trabajó tras su graduación el 11 de diciembre de 1944, luego de realizar sus ejercicios de grado en el hospital universitario “General Calixto García”. También trabajó en el Centro Benéfico Jurídico de Trabajadores de Cuba, junto a eminentes profesionales de la talla de los doctores Luis Díaz Soto, Luis Álvarez Tabío, Lucas Escalante y Federico Sotolongo Guerra.

La medicina le ofreció la posibilidad de ayudar de cerca a los desposeídos, tanto como las riesgosas misiones que cumplió, encomendadas por el Partido Socialista Popular, entre ellas, la recolección y envío de medicamentos a los rebeldes en la Sierra Maestra.

El Dr. Alonso, quien ya había sido detenido durante los años treinta por sus actividades revolucionarias, fue apresado nuevamente en 1958 y enviado al siniestro Buró Represivo de Actividades Comunistas (BRAC).

Tanto sacrificio personal, reafirmó su naturaleza rebelde y humanista, que se vio coronada en 1959, cuando se incorporó a las tareas que exigía el profundo cambio social y político del cual fue un activo protagonista. Entonces, integró los primeros batallones de las Milicias Nacionales Revolucionarias y ocupó diversos cargos en el Ministerio de Salud Pública, como fueron: Director Nacional de Hospitales y Policlínicos, Vice-Ministro de Docencia Médica, Director de los Institutos de Investigación del Centro Nacional de Información en Ciencias Médicas y Vice-Presidente del Consejo Científico del Ministerio de Salud Pública.

Mucho le debe la pediatría cubana al Doctor Alonso, quien participó en la estructuración y desarrollo del Instituto de la Infancia , del que fue Director de Investigaciones, sin abandonar sus responsabilidades en el nivel central del Ministerio.

Su doctrina médica está presente en una variada gama de informes, documentos analíticos y normativos, de gran importancia en la organización, desarrollo y perfeccionamiento de un sistema de salud, al alcance de todo el pueblo y atento a las más avanzadas prácticas de la salud pública.

Como ejemplos podemos citar, los planes y programas de las residencias de especialización, los cursos y planes para la formación de técnicos medios en salud, la estructura orgánica, reglamento y recursos necesarios para la creación del Centro Nacional de Información en Ciencias Médicas, los elementos necesarios para la creación de los Institutos de Investigación del MINSAP; los nuevos estatutos del consejo científico y el nuevo reglamento básico de las sociedades científicas.

A lo largo de su vida, el Dr. Alonso presidió o formó parte de numerosas comisiones organizadoras de foros, simposios y congresos, tanto nacionales como internacionales. Participó en numerosas reuniones de organismos internacionales, como la OMS y la OPS , y en misiones de colaboración médica.

El ejercicio pedagógico formó parte de su ejecutoria, en tiempos en que resultaba crucial la formación del personal necesario para desarrollar nuestro propio sistema de salud. Así, realizó tutorías y asesorías tesis de especialización en administración de salud pública.

Del mismo modo, se consagró a la investigación científica y dirigió, participó o colaboró en la ejecución de importantes investigaciones, como el “Estudio biométrico de recién nacidos en la provincia de Oriente y las maternidades de Ciudad de La Habana y su posible relación con factores de riesgo”, “Crecimiento y desarrollo de la población cubana de 0-19 años”, entre 1970 y 1972, “La conducta del niño en el hogar”, entre otras.

Sus probados méritos científicos, humanistas y políticos le fueron reconocidos con justicia, otorgándosele diversas categorías científicas y docentes.

Entre sus aportes significativos, sin dudas, es de especial trascendencia su estudio del tema que nos convoca en este simposio. Su ensayo sobre “Ética Médica”, es un texto insoslayable para cualquier acercamiento a una materia esencial en las prácticas médicas cubanas, tan reconocidas internacionalmente. Fue el promotor del análisis y enfoque de los fundamentos teóricos y conceptuales sobre este importante aspecto del comportamiento médico, desde la perspectiva socialista de la salud pública y demuestra que la ética médica, dentro del socialismo, exhibe particulares características.

En plena faena pedagógica y aportando su magisterio ético a las nuevas generaciones de estudiantes de medicina, ocurrió el deceso de Daniel el 18 de septiembre de 1979. En sólo 62 años de existencia, consiguió trascender a su tiempo, con una vasta obra científica, humanista y política, de gran valía para el desarrollo de la salud pública de Cuba.

Supo fundar, al mismo tiempo, una familia de probado talento científico y compromiso patrio, y cultivar la amistad con la artesana devoción de un orfebre. Generalmente, se identifica el texto sobre “Ética Médica”, como el último de sus aportes. Sin embargo, al pasar los años, sus cualidades personales y profesionales, lo coronan como paradigma del médico revolucionario. He ahí, el legado mayor y permanente del Dr. Daniel Alonso Menéndez.

Muchas gracias.

Recibido: 27 de mayo de 2006. Aprobado: 30 de junio de 2006.
Pablo Resik Habid. Escuela Nacional de Salud Pública. Calle I No. 202 5to. piso e/ 11 y Línea, El Vedado, Plaza, La Habana 10400, Cuba.

*Para no dejar escapar algún importante aspecto biográfico del Dr. Alonso, el autor se ha apoyado en la revisión de dos profundos e interesantes trabajos: “Síntesis biográfica” realizada en 1980 por el Profesor José Jordán y la Cra. Iris Dávila y el otro, titulado “Precursores y Forjadores de la Salud Pública Cubana. Dr. Daniel Alonso Menéndez (1917-1979)”, del Dr. Gregorio Delgado, publicado en la Revista Cubana de Salud Pública. 1991;17(2).

1DrCs. Profesor, Escuela Nacional de Salud Pública.

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