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La atención al paciente epiléptico es estrictamente individual. No existen dos enfermos iguales, aunque tengan la misma afección. De ahí el sabio aforismo “no existen enfermedades, sino enfermos”. Hay pacientes con crisis parciales simples que se generalizan secundariamente, con frecuencia se observa control parcial con la difenilhidntoina y persisten las crisis parciales, las que desaparecen al ponerle carbamazepina. Lo contrario también sucede en otros pacientes. Esto nos hace reflexionar que las reglas generales son importantes, pero cada enfermo tiene su peculiaridad en sexo, edad, profesión, evolución, pronóstico, caracteres de la familia y diversos aspectos que tienen mandatoria esta individualización. Schnidt considera 10 errores comunes en el tratamiento de la epilepsia:

1- Fallo para asegurar la dosis máxima tolerable en la epilepsia que no se controla.
2- Añadir un segundo medicamento antes que la original hubiera fallado.
3- Demorar el envío de pacientes de difícil control a servicios especiales para epilepticos.
4- Confundir crisis epilépticas frontales con crisis psicógenas.
5- Fallo en diagnosticar el síndrome epileptico.
6- Uso sub-óptimo de los nuevos FAEs.
7- Dosis innecesariamente elevadas de FAEs.
8- Fallo en seleccionar el fármaco óptimo para el tipo de crisis que tiene el paciente.
9- Suspensión prematura del FAE en paciente libre de crisis.
10- Fallo en persistir tratando de conseguir óptimos resultados en pacientes que no han respondido bien (incluso considerar el tratamiento con nuevos fármacos y el tratamiento quirúrgico)